El Garaje Algabeño

El Garaje Algabeño
Maybach DS8 Zeppelin de Minichamps (c) 2017 Antonio Sivianes Gaviño

viernes, 30 de diciembre de 2016

Citroën Type 23 Besset "Orain" de IXO/Hachette




Pertenece a la colección de kiosko de la Ed. Hachette Francia "Autobuses y autocares del mundo"

Los autobuses Tipo 23 de Citroën carrozados por Joseph Besset fueron parte esencial de la reconstrucción de los medios de transporte tras la destrucción creada por la Segunda Guerra Mundial. Su legendaria fiabilidad compensaba unas prestaciones mediocres y una estética muy superada, logrando la marca de ser utilizados hasta en la década de los setenta.

Ya vimos que el Tipo 23 había nacido fruto de la voluntad de André Citroën por entrar en el mercado del vehículo pesado, a través de un vehículo racional y estandarizado que no se alejaba tampoco de lo que había pensado para la fabricación de sus automóviles. Así, el Tipo 23 apareció en 1935 usando la base del utilitario ligero Tipo 11 pero con la suspensión reforzada y el motor de la berlina "Traction Avant", al que recordaba también por su calandra.

Tras la guerra, la producción del vehículo prosiguió sin cambios fundamentales hasta que en 1953 se hizo evolucionar la cabina, dejando el resto igual. Como era natural muchas empresas de transporte lo escogieron para equipar sus flotas (tampoco había mucho en donde elegir...) y para ellas trabajaron también los carroceros, entre los que destacaba J. Besset de Annonay por sus prácticos diseños. Sus estructuras de acero guardaban líneas redondeadas, demarcadas por junquillos cromados y pinturas bicolores, mostrando tres grandes ventanas laterales centrales y dos triangulares en los extremos. La carrocería también favorecía el acceso al techo mediante la típica escala (y poder así colocar el equipaje) encontrándose bajo el morro el inamovible cuatro cilindros de casi dos litros que llegó a perdurar hasta en el DS. Motor que se las veía para poder tirar del autobús a plena carga (con cuarenta caballos poco podía hacer), pero cumplidor como pocos gracias a su fantástica robustez.

Con el tiempo se llegaron a ver Tipos 23 totalmente irreconocibles, con faros integrados en los guardabarros y calandras dignas de los automóviles norteamericanos de la época... que escondían no obstante una mecánica de antes de la guerra. Pero casi siempre la carrocería era la misma, simple y funcional, pues el 23 solo podría aspirar a ser un autobús de corto recorrido (las tareas más "prestigiosas" se encomendaban al Tipo 45) y durante varias décadas se pudieron seguir viendo en Francia con sus 20 plazas habitualmente ocupadas y una gran cantidad de bultos sobre el techo.






Parece que los autobuses y autocares Citroën Type son muy queridos en la colección francesa de estos vehículos, pues ya hemos visto la salida de varios de ellos (y quien dice que no habrá más) a cual más interesante. Comparten una buena calidad externa contrastada con un interior bastante malo en la mayoría de los casos (salvaremos al "Chassaing"), pero son moldes originales y resultan muy vistosos para nuestras vitrinas. A todos parece que nos gustan estos autobuses tan simpáticos y entrañables, con unas lineas bellas y atractivas que nos hacen soñar aventuras y excursiones que alguna vez sucedieron por los caminos de Francia...


Con esta entrada finalizamos el año 2016. Os deseo un Feliz 2017 lleno de alegría, felicidad... y miniaturas!



























martes, 27 de diciembre de 2016

Lancia Flaminia Berlina MkII "Giovanni Gronchi" de Ed. Atlas/NOREV




Pertenece  a la colección francesa "Coches de Jefes de Estado", de la Ed. Atlas.


La segunda serie del Lancia Flaminia berlina apareció cuatro años y medio después de la salida de la primera generación. Pudo verse por primera vez en el Salón de Turín de 1961 y presentaba con respecto a su antecesor mejoras en la mecánica, instrumentación y la posibilidad de fabricar el vehículo con el volante a la derecha. El periodo de producción finalizó en 1969, después de haberse producido 638 ejemplares y quedar sin sucesión hasta 1976 con la salida del modelo Gamma.

Incluso en Italia, el precio de la berlina era muy elevado ya desde el modelo más básico, pero este Flaminia era el automóvil de representación más lujoso que se podía adquirir en el país transalpino. Un coche amplio, con mucha calidad, confortable, con motores excelentes que no consumían demasiado y que llegó a ser escogido por el Estado Italiano para servir de transporte de personalidades nacionales y extranjeras en el marco de un fuerte desarrollo económico.

La nueva berlina había recibido importantes mejoras que pulieron un gran producto de por sí. Entre ellas destacaban la adopción de un nuevo eje de transmisión más corto, el aumento de la relación de compresión del motor (un seis cilindros en V de dos litros y medio con 110 CVs de fuerza), cambios en el tablero de mandos, intermitentes en las aletas delanteras, climatización mejorada y el abandono progresivo de los frenos de tambor en favor de los de disco. Para 1963 apareció un nuevo bloque de 2.8 litros con casi 130 CVs, lo que mejoró la velocidad punta de 160 a 170 Km/h, pero desapareciendo la opción de embrague automático.

Por último cabe destacar que existieron versiones muy especiales del Flaminia. Citaré la "Especial", con doble carburador y 140 CVs de potencia, doce unidades que se destinaron para la Policía y como coche de inicio en desfiles. Pero también fueron muy destacables las versiones abiertas para la Jefatura del Estado, creadas por Pininfarina y denominadas como 335.







Tengo hoy aquí presente una miniatura de una colección (no de kiosko) editada por Ediciones Atlas en Francia, siendo vendida por suscripción principalmente. Son modelos de vehículos que habían sido destinados a ser transporte de Jefes de Estado (tal cual nos señala el nombre de la colección), utilizando moldes de marcas conocidas como NOREV. El modelito de hoy por lo visto fue usado por el presidente italiano Gronchi y en la caja figura también que existe una relación con los JJ.OO de Roma de 1960, no cuadrándome que se hubiera usado entonces este modelo de la segunda serie del Flaminia (como vimos antes no apareció hasta 1961). Si querían haber sido exactos debieron utilizar un molde de la primera serie, el que no posee intermitentes laterales. En fin, por lo demás es una miniatura algo sobria y con poco detallado (sobre todo interior), con una delantera correcta pero con una trasera algo menos trabajada. El resto es muy "normalito" y no logra sacarnos en ningún momento algún gesto de admiración. Aconsejo esperar un tiempo y entonces veremos cómo bajan los precios de esta colección de miniaturas, bastante alto por el momento.




























sábado, 24 de diciembre de 2016

Lamborghini 4000 GT Touring Flying Star II de Leo Models/Hachette




Pertenece a la colección francesa de kiosko "Lamborgini Collection", de la Ed. Hachette.


La última creación de la Carrozzeria Touring antes de su bancarrota apareció en 1966 para rendir homenaje al primer Flying Star. En efecto, en 1930 y en pleno período fascista el fundador de Touring, Felice Bianchi Anderloni, se atrevió a mostrar un vehículo que había diseñado con un nombre anglosajón: Flying Star ("Estrella errante"). La prensa le atacó duramente por ello aunque los cinco o seis fabricados marcaron tendencia... para terminar desapareciendo. Finalmente la guerra y sus circunstancias "italianizaron" el nombre y los seguidores de Mussolini se salieron con la suya; el taller tuvo que cambiar su nombre a Carrozzeria Turinga y llegó a perder importantes contratos con la industria aeronáutica.

Cual ave Fenix, varios decenios más tarde el Flying Star renació de sus cenizas en el Salón de Turín de 1966 al ser presentado ante la prensa pero esta vez bajo el nombre de Lamborghini. El hijo de Felice, Carlo, creó una especie de "break de caza" inglés, un familiar deportivo con aires de coupé propulsado por un V12 de cuatro litros que rendía una potencia de 320 CVs. Si el FS II pretendía homenajear a su antecesor de 1930 desde luego no era evidente a los ojos de aquellos que entonces lo contemplaron, si acaso solo se percibía en la línea descendente lateral de la carrocería. El nuevo modelo ni estaba pintado en color crema ni era tan elaborado como el anterior, siendo acusado de ser demasiado sobrio... ahí donde reinaba una insólita trasera que resultaba elegante y que incorporaba rasgos de los GT de aquella época tales como los grupos ópticos rectangulares o los escapes dobles.

Desde el punto de vista técnico el 4000 GT FS II no era más que un Lamborghini 400 GT, otra anterior realización estética de Touring. Así pues encontramos el mismo chasis tubular embutido en una carrocería diez centímetros más corta, pero con el mismo esquema de suspensiones independientes. El motor no variaba tampoco. Pero curiosamente el vehículo de presentación llevó llantas Campagnolo, que se cambiaron a las clásicas Borrani cuando fue presentado de forma privada a la prensa en la sede de Touring, establecida en Milán.

Y aquí termina la historia de Touring, al menos de la antigua, ya que existe aún hoy en día una empresa homónima desde 2006 aunque no tengan nada que ver. En cuanto a nuestro solitario protagonista, fue comprado por Jacques Quoirez, hermano de la escritora francesa Françoise Sagan, quien lo conservó por muchos años hasta que fue restaurado completamente en 1999 tras haber pasado por las manos de varios propietarios. Y sigue luciéndose en los principales concursos de elegancia automovilística sin avergonzarse de su nombre, afortunadamente.







Realmente la colección de Lamborghini francesa nos sigue deparando nuevos y sorprendentes moldes, reproducciones de vehículos que forman parte del rico patrimonio de la casa de Sant´Agata Bolognese. Leo Models no ha hecho mal trabajo tampoco en esta ocasión, aunque sean evidentes algunos fallitos de calidad (en la unión de la "luna" trasera o en los foquitos delanteros). Este modelo me confirma que el fabricante italiano sigue poniéndole voluntad a sus miniaturas sin subirse "a la parra" con los precios,  y si siguen así les aseguro un buen futuro en esto de los coleccionables de kiosko.



























miércoles, 21 de diciembre de 2016

Opel Signum 3.2 V6 de Minichamps (Edición Dealer)





Entre el año 2003 y 2008 Opel produjo un "hatchback" de gama media/alta con la base del Vectra C familiar y la plataforma Epsilon, considerándose el modelo de más alto nivel producido por aquel entonces en la fábrica de Rüsselsheim. Contenía ciertos rasgos de monovolúmen (como los asientos traseros retráctiles individualmente) y era muy confortable, pero su precio elevado, su anodina estética y su posicionamiento "en tierra de nadie" lo condenaron a ser un fracaso comercial.


El Signum fue vendido casi exclusivamente en Europa con el ambicioso objetivo de crear un nuevo nicho de mercado, un lugar indeterminado entre los grandes vehículos familiares y los automóviles de cierto lujo (quizás otro ejemplo similar sería el también malogrado Renault Vel Satis). Era más caro que un Vectra pero más barato que un Audi A6, y antes de ser comercializado se pudo ver un adelanto en forma de "concept" en el Salón de Frankfurt del año 2001 llamado Signum2.

Las diferencias más notables con el Vectra familiar eran su distancia mayor entre ejes y la concepción mucho más enfocada al confort, reflejada por el amplio espacio para las plazas traseras, los asientos con ajustes individuales, el diseño del portón trasero o el sistema FLEXSpace (que permitía plegar las butacas para aumentar el espacio de carga). Sí se asemejaba al Vectra en muchos paneles de la carrocería, los asientos delanteros y el cuadro de mandos. Y también tenía cierto parentesco con el FIAT Croma, por la plataforma empleada y algunos motores compartidos.

Motores que eran los mismos que los del Vectra, salvo el 1.6 de gasolina. Estos bloques eran de cuatro y seis cilindros movidos por gasolina o gasóleo, con potencias comprendidas de entre 122 y 250 CVs y una cilindrada máxima de 3.2 litros, siendo algunos de ellos desarrollados con FIAT o Isuzu,

Para 2004 se le hizo un restyling consistente en el rediseño de la calandra y paragolpes, inclusión de cromados y molduras interiores y la aparición de nuevas cajas de cambio manuales y automáticas. También desapareció el motor de 3.2 litros y se modernizó el motor más básico (el 1.8 de gasolina).

Finalmente desaparece en julio de 2008, siendo sustituido por el Opel Insignia. Su fiabilidad, confort y habitabilidad no habían convencido a un público que no supo encajar un automóvil a medio camino entre el segmento D y el E y que además poseía un extraño perfil.








Y lo que tenemos hoy aquí en el Garaje es un pequeño representante del Signum pintado en un (algo) desafortunado color negro y en edición para concesionarios. Siempre me pareció un automóvil extraño e inclasificable, no teniendo en principio la intención de incorporarlo en mi blog de miniaturas. Sin embargo, su buen precio y su rareza añadida hizo cambiar un poco mis prioridades y decidí darle una oportunidad... aunque cuando tuve el modelo en la mano confieso que me dejó un poco frío. Esto sucedió por algún fallo de calidad (la pérdida de la antena o las luces traseras, un poco irreales), la excesiva aplicación de la cantidad de pintura y su interior, bueno para un Altaya pero poca cosa para un Minichamps no tan viejo. Solo lo puedo justificar por algunos detalles externos, sus ruedas y la sensación de que pronto se convertirá en un modelo raro.
























domingo, 18 de diciembre de 2016

Peugeot D4A Le Bastard "Chicorée Leroux" de IXO/Hachette




Pertenece a la colección francesa de kiosko "Véhicules Publicitaires" de la editorial Hachette.

Al principio de la década de los 60 del siglo XX, el vehículo comercial ligero Peugeot D4 empezaba a acusar su edad. Siendo su concepción general datada en 1946, la furgoneta que había concebido Chenard & Walcker era un valor seguro pero su estética ya estaba muy desfasada. Aunque la competencia no era mucho mejor en este aspecto (con ejemplos como el Citroën Type H o el Renault 1000/1400 Kgs), las marcas publicitarias que deseaban incorporar vehículos de demostración de sus productos (como era el caso de la empresa Leroux) debían considerar aceptar esas  viejas carrocerías... o adaptarlas a algo mucho más moderno y dinámico.

Así, un Peugeot D4 vio cambiar drásticamente su "envoltorio" cuando fue enviado a los talleres del carrocero de Ruán Le Bastard en 1958 para ser profundamente modificado, perdiendo en el proceso sus formas regordetas para obtener otras más futuristas. El encargo fue obra del chocolatero Menier inicialmente, quien posteriormente vendió el D4 a Leroux para pasearlo principalmente como vehículo de demostración en eventos famosos como el Tour de Francia. Leroux solamente sustituyó las marcas externas pero dejó los colores de la marca chocolatera (celeste y beige), algo que resulta comprensible solo por la prisa que tenían en ponerlo en marcha para las pruebas ciclistas que ya comenzaban.

Del Peugeot solo había quedado reconocible el parabrisas dividido y las portezuelas, siendo el trabajo más arduo la construcción de la parte trasera con el voladizo protegido y las vitrinas laterales. La plataforma era la misma y el motor de cuatro cilindros (proveniente del Peugeot 403) también. El problema principal radicó en que la estructura era monocasco y si se alteraba demasiado podría verse comprometida la rigidez del vehículo, convirtiéndolo en peligroso a la hora de ser conducido. No obstante, Le Bastard era un carrocero experimentado y de ello da fe su cuidadoso trabajo de "trasplante" de la nueva calandra para recubrir el anterior "morro de cerdo" por el cual era tan característico el D4.

En el interior era evidente la ganancia de espacio (de un metro) sobre el modelo original y la presencia de una puerta para acceder a la plataforma trasera, habiéndose también elevado el techo para alojar un equipo de sonido con sus altavoces. El total de la masa máxima autorizada en circulación quedó cerca de las tres toneladas, la potencia era de 40 CVs y su velocidad máxima de 70 Km/h.

Posteriormente, el D4 pasó a tener los colores de la empresa de adhesivos y colas Bostik a finales de los años sesenta y fue abandonado en la propiedad de un particular, quien lo vendió a un apasionado restaurador que sigue trabajando actualmente en él para dejarlo tal y cual estaba en sus días de mayor esplendor.







Aquí tenemos otra entrega de la original colección francesa de los vehículos publicitarios, esta vez una furgoneta Peugeot que se encargaba de mostrar las virtudes de la achicoria (y otras bebidas calientes) Leroux. Esta marca, de gran tradición en Francia desde 1858, comercializa achicoria soluble aromatizada (?) como sustituto del café, aportando por lo visto mayor alimento. Yo de lo que prefiero hablar es de la miniatura, un irreconocible D4 más propio de los Thunderbirds que otra cosa. La manufactura del modelito sigue siendo correcta y bien serigrafiada, con muchos detalles para mirar (por ejemplo, las diminutas fotos pegadas en la parte trasera). Externamente cumple bien pero como suele ser habitual el interior está mucho más descuidado, algo que creo que no es fundamental para gran parte de los nostálgicos franceses que harán esta colección.