El Garaje Algabeño

El Garaje Algabeño
Mercedes Benz O 10000 de Premium Classixxs (c) 2020 Antonio Sivianes Gaviño

viernes, 31 de julio de 2020

Mazda Savanna RX7 MkI de NOREV






En marzo de 1978 fue anunciado el sucesor del RX3 por parte de Mazda, el nuevo modelo se denominó como RX7 y tuvo tres generaciones hasta el año 2003. La primera estuvo disponible hasta 1985 y vendió la excelente cifra de 471.000 unidades, algo fantástico para un coupé deportivo biplaza con motor rotativo aunque el 80% de las ventas se llevaron a cabo en Estados Unidos.

El diseño del vehículo corrió a cargo de Matasaburo Maeda (curiosamente su hijo diseñaría años después el RX8), creando un vehículo muy estilizado que aprovechaba un bajo centro de gravedad debido a la compacidad de su motor rotativo instalado tras el eje delantero. Ya desde el principio las ventas del RX7 fueron copiosas pues la legislación japonesa favorecía la baja cilindrada de su motor (1.1 litros) al tiempo que proporcionaba una mayor potencia con respecto a los motores tradicionales.

El RX7 fue ideado desde el principio para ser exportado sobre todo a Estados Unidos y Australia, todas estas versiones llevaron el sobrenombre de Savanna. En algunos de esos mercados el Savanna llevó un equipamiento interior más "burgués" y exteriormente se distinguía por tonos de pintura especiales, llantas doradas y paragolpes cromados al gusto yanki. Para el resto del mundo se quedó con parachoques rematados en plástico, molduras laterales de goma negra y luces traseras envolventes; en el caso de Europa además contaba con frenos de disco en todas las ruedas.

Posteriormente Mazda fue mejorando el modelo, incluyó turbocompresor para el motor de 1.1 litros (la potencia era de 165 CVs) e introdujo un nuevo bloque 1.3 con inyección de combustible que alcanzaba los 135 CVs. Este motor se incluyó para la serie norteamericana GSL y con él se lograba una aceleración de 0 a 100 en unos 7 segundos con un consumo bastante contenido de 12.3 litros en ciudad; además se mejoraron los amortiguadores y se colocó un enfriador de aceite más eficaz y menos controvertido que el intercambiador de calor agua/aceite estándar.

El RX7 dejó un gran recuerdo en el aficionado gracias a sus virtudes deportivas favorecidas por su bajo peso (1.1 toneladas), su suspensión trasera de cuatro brazos, una distribución de peso cercana al 50/50 y una excelente velocidad final de 190 Km/h en el modelo más básico. Además, y gracias a sus motores rotativos, el RX7 era un vehículo muy suave y exento de vibraciones. Por ello no es de extrañar que suela aparecer bien colocado en las listas de los mejores deportivos de los 70 y 80.













Recuerdo este coche como un habitual de nuestros juguetes de la infancia, sobre todo bajo las marcas Majorette o Matchbox, a tal punto que de chicos cuando dibujábamos un deportivo casi todos pensábamos en algo como el RX7. Por ello tenía especial ilusión en conseguir un RX7 medianamente digno con el inconveniente de que los mejores son de Ebbro y suelen cotizar muy caros. Así que no me lo pensé cuando vi una unidad de NOREV a mi alcance aunque algo estropeada de pintura y con unas gomas algo excesivas; fue una buena compra en definitiva viendo su buen detallado externo, la corrección del interior y la calidad del molde. Además el color escogido es muy emblemático en el modelo real. Yo os animo a conseguir uno de estos modelos al ser réplicas de un automóvil japonés bastante carismático y conocido; si no es el caso creo que podemos coincidir en que tiene una apariencia fenomenal.
























8 comentarios:

  1. Un sueño de infancia cumplido.
    Como dices muy raro de ver en Europa, por aquellos años los costes de aranceles hacían inviable exportar nipones. En los USA estaba considerado el Anti-porsche, sobre todo se las tuvo tiesas con el 924, pues era mejor coche y encima mas barato.
    Una autentica preciosidad de miniatura de un modelo ya de pos si espectacular.

    Felicidades por la caza y saludos!

    ResponderEliminar
  2. Hermoso coche el RX7; recuerdo haberlo visto en las revistas de fines de los setenta y quedar cautivado. Tengo uno en escala del Campeonato Británico de Turismo.
    Abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué gozada, con los colores de Pentax! Menuda colección la de ganadores del BTCC. Para tenerlos todos. Disfrutamos en casa del Mustang, el Dolomite y el RX-7. Cuando volvamos a las ferias de clásicos, a ver si conseguimos alguno más, están sobre los 10 Euros.
      Saludos.

      Eliminar
    2. Bernardo, te lo recomiendo, es una belleza!!

      Eliminar
  3. Quizá uno de los Mazda más bonitos de la historia, rematado, cómo no, por su motor rotativo y potenciado con el turbo posteriormente. Esta gente no se dejaba nada en el tintero, iban a por todas. Bravo por la familia Maeda y la fábrica que les dio cobijo.
    Una miniatura estupenda.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Para fines de los 70's, en Argentina hubo una apertura a la importación, y, además de las marcas europeas de reconocido status (BMW, Mercedes) y generalistas (versiones que acá no teníamos de Fiat-132,131, de Citroën-los hidroneumáticos CX y GS, de Renault 20,30, de Ford, Granada, etc) entró una gran ola de productos orientales, mayoritariamente japoneses y algún Hyundai coreano. Gran curiosidad generaron estos productos nipones, tanto por los modelos en sí como por ser marcas, mayormente, desconocidas para el gran público, entraron Honda, Toyota, Mitsubishi, Subaru, Suzuki, Mazda, Daihatsu, Datsun, y no recuerdo si alguna mas. La mayoría de ellos, eran autos estilísticamente insulsos, pero con un equipamiento inédito para estas pampas, a precios accesibles y, a la postre, de una durabilidad y confiabilidad inagotables. Pero, entre esa maraña de autos impersonales, entraron algunos "distintos", el Datsun 280ZX, Toyota Célica, Honda prelude, y el RX-/ de esta entrada entre otros, pero, como bien se aclara en la nota, este tenía, para bien y para mal, un corazón distinto, raro, potente, picante, evidentemente, ese Wankel estaba a otro nivel. En cuanto a la miniatura, excelente que te hayas hecho de una unidad, a pesar de las pegas que mencionás, en el peor de los casos, una pintadita y a otra cosa. Personalmente, a pesar de que estas llantas (a las que les veo cierta "copiosa inspiración" a uno de los modelos de las del 600 Abarth)las veo preciosas, hubiera elegido las que parecen un rotor de motor rotativo, además de que, también, son muy lindas, me parece que hacen mas alusión al tipo de motor que esconde el auto. Nuevamente, una interesante pieza para deleitarnos.
    Saludos

    Lus

    ResponderEliminar
  5. Como bien dice Luis más arriba, el Mazda desembarcó en la Argentina a fines de los setenta, pero no recuerdo el nombre Savanna, para nosotros fue simplemente RX7.
    Quizás por el karma del motor rotativo que no pudo sobrevivir a nuestros mecánicos acostumbrados a arreglar autos yankis a martillazos, tuvieron una vida corta.
    Sin embargo, pese a esta existencia tan corta, apenas testimonial, se hizo de muy buena fama y entró al olimpo de los autos que todos deseamos aunque jamás los hayamos manejado, aunque ni siquiera hayamos oído el ruido del motor.
    Nuestro héroe nacional Maradona (con el perdón de la palabra) inmortalizó este modelo en una propaganda para concientizar sobre seguridad vial. Inolvidable (el auto, no el futbolista!).
    El modelo se ve magnífico, quizás un poco cabezón, pero me quedo con la delicadeza de las franquicias de las puertas (nada que ver con los "surcos arados" de los Ixo), las ruedas perfectas, el interior discreto y cumplidor, los paragolpes con el efecto de "pieza separada", o la luneta trasera tintada.
    Gol de Norev!

    ResponderEliminar
  6. Lindo que está y un auto que apenas vi en revistas yankis de autos.
    Los Mazda llegaron ya muy tarde aquí, si no aquí le habríamos visto.
    Aunque de hecho aquí no estábamos ni cerca preparados para el motor wankel..
    Gran miniatura.

    Saludos !!

    ResponderEliminar

Siéntete libre de reflejar lo que piensas sobre esta entrada!