El Garaje Algabeño

El Garaje Algabeño
ZIS 154 de IXO/Hachette (c) 2026 Antonio Sivianes Gaviño

domingo, 16 de enero de 2022

Opel Monza A1 S de SCHUCO

 


El Monza fue un coupé deportivo fabricado por General Motors bajo la marca Opel en Alemania y Vauxhall en el Reino Unido (donde se llamó Royale Coupé) con el fin de sustituir al coupé del Commodore C. El modelo conoció dos series y estuvo vigente entre 1978 y 1986; posteriormente en el Salón de Berlín de 2013 se presentaría otro Monza bajo el aspecto de un "concept car". 

El Monza fue un derivado de tres puertas procedente del Senator, con el que respetaba hasta los mismos intervalos de mantenimiento. Estilísticamente el Monza se inspiraba en el Chevrolet homónimo de 1974, sobre todo por la silueta y el pilar B que ejercía de barra antivuelco; en cuanto a las prestaciones en su momento la versión Monza 3.0 S fue el Opel más rápido jamás construido, pudiendo alcanzar los 215 Km/h y lograr el 0 a 100 en 8,5 segundos.

La presentación de la primera serie del Monza (A1) tuvo lugar en el Salón de Frankfurt de 1977 junto con su hermano el Senator, un año antes de que se pusieran a la venta. Inicialmente solo estuvieron disponibles los motores de seis cilindros en línea con 2.8 litros de cubicaje a carburador o un 3.0 con inyección y 180 CVs, pero en 1978 apareció otro bloque de tres litros carburado. Esta primera versión se vendió sin ningún cambio estético hasta abril del 81, pero un mes después y a la vez que el Senator fue ofrecido con unos nuevos retrovisores más aerodinámicos, un salpicadero modificado y una nueva tapicería. Sí se siguieron manteniendo los paragolpes cromados.

El Monza A1 también recibió el motor de inyección de 2.5 litros del Commodore C aunque con cinco caballos más (de 131 a 136) con el fin de sustituir el motor de 2.8 litros. Hasta el final de su generación en noviembre del 82 el Monza ya no vería más cambios técnicos; la segunda serie ya dispondría de bloques de cuatro cilindros y un aspecto exterior actualizado. Sin embargo todos esos motores de seis cilindros no eran más que los anteriores 2.0 con árbol de levas en cabeza y un par de cilindros añadidos.

Gracias a su sistema de suspensiones McPherson delante e independiente detrás (algo que no era habitual en Opel) el Monza gozaba de una buena estabilidad y firmeza, sin renunciar a la comodidad. También los propulsores se mostraron como muy fiables ya que partían de la base de los  probados motores de cuatro cilindros e incluso tomaban de ellos la bomba de agua y la  transmisión.

En cuanto al equipamiento, para el A1 estuvo disponible el acabado "S" deportivo que incluía llantas Ronal de aleación ligera de 15 pulgadas y un diferencial de deslizamiento limitado al 45%. Pero todos dispusieron de un volante de cuatro radios de aspecto moderno y tapicería de terciopelo, quedando la transmisión automática como opcional.

En su época se justificó al Monza como un automóvil espacioso y con un aspecto interior enfocado al lujo, pero se criticaron sus formas ya algo anticuadas y un interior con demasiado aire de familia al Rekord E (de hecho compartían muchos elementos en el habitáculo, pero esa mala impresión se solucionó renovando los materiales y su tonalidad gracias al "Pack C"). También existieron problemas con la elección de las cajas de cambio Getrag manuales y en las primeras versiones del 3.0 existió sobrecalentamiento en parado, algo que se podía evitar instalando un enfriador de aceite.

A pesar de su precio contenido, de sus buenas críticas y de sus virtudes el Monza A1 no alcanzó el éxito esperado y tan solo se produjeron unas 40.000 unidades. Misma suerte corrió su sustituto el A2 por lo que Opel no comercializó más coupés hasta la llegada del Calibra en 1989, aunque éste tendría un enfoque diferente en su segmentación.















Ya mostré hace muchos años una versión del Monza A1 encuadrada en la colección Altaya española de principios de este siglo sin que tuviese la intención de aportar ninguna miniatura más sobre el modelo. Sin embargo se me presentó la ocasión de hacerme con el SCHUCO que mencioné en aquella entrada ya que el Monza siempre fue un coche que me encantó. Y es fácilmente comprobable la gran mejora percibida por el exquisito molde y su pintado, el detallado "premium" por doquier (con un interior increíble que incorpora hasta cinturones de seguridad) y tan solo la nota negativa del radio de las ruedas, claramente excesivo. Esto es algo que han criticado muchos aficionados al hablar de ciertas miniaturas de SCHUCO modernas y que, la verdad, no me importa demasiado, pues luego en la vitrina es algo que no se nota tanto. Sin embargo hay que mencionarlo; es un aspecto corregido en la versión de Minichamps pero sigo prefiriendo el SCHUCO por las virtudes anteriormente mencionadas.

















jueves, 13 de enero de 2022

BMW 850i de IXO/Del Prado

 

Pertenece a una colección de kiosko de la Ed. Del Prado.

Perteneciente e iniciadora de la Serie 8 de BMW, el 850i era un automóvil deportivo de alta gama presentado en el verano de 1989 en Frankfurt y vendido hasta el año 1999. Internamente designado como E31, el 850i era parte de la herencia de la Serie 6 de primera generación y no tuvo otra carrocería que no fuese de tipo coupé de cuatro plazas, aunque hubo varios prototipos de convertible.

La forma de la afilada carrocería de la primera Serie 8 fue obra del diseñador Klaus Kapitza, posteriormente convertido en jefe de diseño de BMW Technik. Claramente inspirado en el M1, el 850 y demás integrantes eran más grandes y caros que sus antecesores y fueron creados para ser competencia de los Mercedes Benz C 140 y el coupé C 126.

La tecnología y los motores provenían en parte de la Serie 7 (E32) aunque posteriormente se introdujeron componentes de la Serie 5 y E38, resultando en el modelo más caro de toda la gama BMW hasta su desaparición. Ello era debido en parte a los motores, inicialmente un doce cilindros en V con 300 CVs de potencia idéntico al que portaba el 750i; este motor y los posteriores debieron ser adecuados para funcionar con gasolina de amplio rango de octanaje pues desde el principio se crearon para poder funcionar en EE.UU. En 1992 apareció un bloque con 380 CVs (BMW 850 CSi) y 5.6 litros de cubicaje con velocidad limitada a 250 Km/h, pero también existieron motores más pequeños de 4.4, 4 y hasta un V8 de tres litros con 218 CVs de potencia; no obstante de esta última variante (830i) tan solo se construyeron 18 unidades invendibles ya que tenían propósitos de prueba y demostración.

Otros aspectos técnicos incluyen las cajas de cambio manuales de seis velocidades o la automática de cuatro relaciones, un eje trasero auto-direccional opcional para algunos modelos y la habitual interpretación de Alpina, en este caso construido con la base del 850i con su motor potenciado hasta los 350 CVs aumentando su compresión. Esta primera versión convivió hasta 1994 con el Alpina B12 5.7 de 416 CVs sin limitación de velocidad, alcanzando así los 300 Km/h.

Las ventas de toda la gama E31 no cumplió las previsiones a pesar de un buen inicio en las reservas, lográndose cinco mil antes de la entrega del primer vehículo (algo que no ocurrió hasta tres años después). En los diez años de vida comercial se entregaron 30.000 unidades, una escasa cifra sin duda debido a la recesión económica de los 90 y sus aumentos de precio de carburante. Especialmente fue llamativo el caso de los Estados Unidos, donde BMW esperaba buenas ventas, pero el cliente americano quedó defraudado por las "malas" prestaciones y tuvo que ser retirado del catálogo en 1997.

Aunque finalmente no hubo sucesor, el lugar de la Serie 8 fue colmado por el coupé Serie 6 (E63) basado en la Serie 5 y ofertado a un precio más económico que el de su rival el Mercedes CL Coupé. No obstante se recuerdan varios hitos sobre la primera Serie 8: BMW utilizó herramientas informáticas  de tipo CAD en su diseño (entonces inhabitual) y ofreció por vez primera un cambio manual de seis velocidades acoplado a un motor V12 para un automóvil de serie. También fue de los primeros modelos en disponer de acelerador electrónico "by wire" sin unión mecánica entre pedal y motor y, junto con el BMW Z1, montó un eje trasero multibrazo.










Siempre interesante y atractivo el 850 con sus faros escamoteables y su imponente presencia, un modelo que cayó en desgracia y se vio muy devaluado en la primera década de nuestro siglo. Deseoso de tener un 850 entre mis filas tan solo pude acceder a una mediocre miniatura de clase baja distribuida por la editorial española Del Prado para alguna colección de kiosko seguramente denominada como "Super Cars" o algo por el estilo. No obstante, y después de estudiarlo, pasó el corte por su buen molde y tonalidad sumados a algún detallito que acompaña (como las ruedas o su aceptable interior). Sin embargo toda esa positividad acaba aquí y aparece la impresión real de miniatura básica por el grosor de los cristales, los limpiaparabrisas "tallados", el grosor de la pintura, la ridícula realización del frontal o los "pinchitos" de las luces traseras, una pena viendo el buen camino que llevaban. Ya vendrán tiempos mejores y con ellos la oportunidad de conseguir la magnífica versión de Minichamps.

















domingo, 9 de enero de 2022

Pegaso Z 207 "CAMPSA" de IXO/Salvat

 

Pertenece a la colección temática sobre vehículos Pegaso de la editorial Salvat España.

Los dos camiones básicos de ENASA para 1956, sobre los que fundamentaría su producción en años posteriores, fueron los modelos Z 206 y Z 207 con 8 y 5 toneladas de capacidad respectivamente. A éstos se les uniría un modelo tractocamión llamada Z 702; de esta forma se proponía colmar todas las necesidades del transporte nacional medio y pesado para una España que entraba en el desarrollismo.

El modelo Z 207 y sus variantes habían aparecido en 1955, siendo el Z 206 presentado para la gama del año siguiente de una forma un tanto inesperada, ya que su puesto estaba ocupado por el "Mofletes" diesel de 140 CVs. No obstante el fracaso del Z 210 de tres ejes con 165 CVs debido a su complejidad y elevado precio impulsó el desarrollo de un camión como el Z 206 y su nueva cabina derivada de la del "Barajas", unificándose así toda la estética de la gama.

La potencia del Z 207 era la misma disponible que la de la tractora Z 702, 114 CVs proporcionados por su bloque diesel de seis cilindros en V construido en aleación ligera. Este motor no sufrió apenas variaciones técnicas pero sí en la calidad de su construcción, por lo que su rendimiento fue aumentando ligeramente con el paso del tiempo. El chasis a base de largueros y travesaños de chapa embutida se quiso aligerar reduciendo el grosor de sus perfiles para ganar en capacidad de carga y se utilizó un embrague monodisco, muy robusto, que conectaba la potencia del bloque a las ruedas traseras mediante una caja de cambios manual de cuatro marchas con reductora.

Tampoco hubo variaciones en el esquema de las suspensiones, siendo independientes en el eje delantero a base de muelles y amortiguadores telescópicos y detrás con las habituales ballestas con flexibilidad variable, muy adecuadas para sobrellevar las malas rutas y caminos de la España de entonces.

Posteriormente se añadió la servodirección, pero lo que no cambió fue su sistema de frenos hidráulicos asistidos y de tipo mecánico para las ruedas traseras; el depósito de combustible era de 140 litros con indicador de nivel (una capacidad más bien escasa) y la cabina se caracterizó por su amplia visibilidad, teniendo la posibilidad de instalar una litera. Opcionalmente se contaba con ventilación y radio.

El modelo permaneció en el mercado hasta 1959, teniendo una vida demasiado corta debido a sus altos costes de producción (a pesar de los esfuerzos de ENASA) ocupando su lugar los modelos 1010 y 1031 momentáneamente hasta la aparición del Comet; no llegaron a seis mil las unidades vendidas.














El último modelo de Pegaso en llevar la letra Z como parte de su nomenclatura fue a menudo escogido para llevar una cisterna de combustible por parte de la compañía nacional CAMPSA, el monopolio petrolero del Estado franquista. Por ello era casi indispensable que apareciese en la colección de Pegaso y de igual manera para mí es un placer contar con una miniatura de tan buena calidad y prestancia en la vitrina. Mi Z 207 de CAMPSA con cisterna de siete mil litros luce una pintura excelente y un buen molde adornado con muchos detalles en los que obviamente prima la cisterna, muy bien realizada. Tan solo desmerece la valvulería trasera (qué le ocurrió?) y la falta de detalle en las tapas de la cuba, monocolores. Por lo demás, solo parabienes: interior digno, ruedas excelentes y otros detallitos como la línea de escape, el tapón cromado y hasta un respiradero (eso que parece una banderita) que demuestran el cariño que le pusieron a la réplica.


















jueves, 6 de enero de 2022

Opel Senator B CD de IXO/Eaglemoss

 

Pertenece a la colección alemana de kiosko "Opel", de la editorial Eaglemoss.

El sucesor de la gran berlina de segmento D Opel Senator A siguió la tradición del abecedario para denominarlo y fue comercializado entre 1987 y 1993. Este clásico sedán de tres volúmenes se basó en su antecesor y utilizó solamente bloques de seis cilindros en línea; su imagen de marca y su similitud con el modelo A impidieron que el B lograse el éxito deseado.

Comparado con el Senator A el nuevo modelo era más largo y alto teniendo la misma distancia entre ejes, pero a pesar de su aspecto aerodinámico su coeficiente de penetración era poco mejor. Era característico de su diseño la gran parrilla delantera y la forma de los guardabarros traseros, redondos en vez de rectangulares, también la apariencia de los grupos ópticos era diferente en diseño y posición. Y referente al diseño, el semanal "Auto Bild" lo definió como una mezcla entre el Ro 80 y un Audi 100.

Inicialmente el Senator B ofreció un par de niveles de equipamiento, siendo el tope el CD. Ya el nivel de entrada ofrecía ABS, la dirección variable con la velocidad ("Servotronic") que entonces era casi una novedad en Alemania y la transmisión manual de cinco velocidades, estando disponible como opción la caja automática de cuatro controlada electrónicamente con varios programas; esta caja era de serie en el acabado CD al igual que la radio, el velocímetro digital, los elevalunas eléctricos y el control electrónico de la amortiguación en tres posiciones: normal, deportivo y confort. 

Los indicadores del tablero y el volante eran como los del anterior Senator aunque con la consola central rediseñada, siendo criticada por la abundancia del plástico. Los asientos, el volante y los cinturones de seguridad eran regulables y el interior incluyendo las butacas estaban recubiertos de terciopelo. En general se concluyó que el espacio interior era abundante, el maletero gigantesco y el chasis excelente, con un enfoque en la seguridad y la comodidad.

En cuanto a la motorización llevó bloques con inyección de seis cilindros en línea y cubicajes de entre 2.5 y cuatro litros, algunos con 24 válvulas y catalizador. Tuvo potencias de entre 140 y 272  CVs de fuerza entregados a las ruedas traseras, los frenos de disco a las cuatro ruedas y el esquema de suspensiones McPherson con estabilizadora delante y detrás, ayudados por amortiguadores de gas y barra de torsión en el eje trasero. Las prestaciones eran muy buenas en velocidad punta comprendiendo entre los 210 y 255 Km/h y una aceleración en el modelo más potente de 6.5 segundos, teniendo en cuenta que estos vehículos se acercaban y sobrepasaban la tonelada y media para 4.84 metros de largo.

EL Senator B fue muy alabado por la crítica por su alta calidad y comodidad. Una comparación entre el Senator 3.0 CD con el Mercedes Benz E 260, el Audi 200 Turbo, el BMW 730i y el Ford Scorpio 2.9i dictaminó un segundo lugar solo tras el BMW y empatado con el Mercedes. Las razones positivas fueron sus soluciones modernas y su conducción segura y cómoda, como negativo comentaron la "falta de carisma". En cuanto a su posicionamiento en precio era bastante alto pero no excesivo: lo suficiente como para que el comprador de este tipo de vehículo (bastante conservador en aquellos tiempos) lo descartase al querer invertir en coches con mayor imagen de marca.

De él, el periodista Peter Schneider dijo en 2002: "Cuando el último Senator salió de la línea de producción en 1993 la tradición de la clase de lujo de Opel llegó a su fin. Hasta el día de hoy no ha encontrado un sucesor". 

















Seguimos con la saga Opel en miniatura, hoy con la presencia del señorial y avanzado Senator de segunda generación. IXO ha vuelto a crear para la editorial Eaglemoss un modelito bastante correcto en líneas generales en el que destacan el molde, la aplicación de la pintura y un interior muy aceptable para ser de kiosko. Igualmente me gustaron las luces traseras, sus llantas y ciertos detalles como el techo solar y las matrículas. Manteniendo el buen nivel medio de la colección, este Senator es una elección correcta si uno no quiere intentar conseguir propuestas mucho más caras y de edición limitada, bastante complicadas de hallar actualmente.