Pertenece a la colección temática sobre vehículos Pegaso de la editorial Salvat España.
Herederos del dumper 3075 con su estética de la gama 1060, los Pegaso 3076 D y 3078 siguieron las líneas maestras del Leyland Hymalayan y contaron con el motor diesel 9109/9 turboalimentado con una potencia de 260 CVs. Recordemos que los dumpers son vehículos volquete todoterreno especializados en el acarreo de áridos en condiciones tan difíciles como las que se encuentran en las canteras o minas.
El inicio de los dumpers puede datarse en los años 30 del pasado siglo con el fin de sustituir a los tractores con carros y camiones volcadores. Estas máquinas fueron revelándose como frágiles e insuficientes, por lo que la industria del vehículo pesado fue desarrollando vehículos dotados de una gran cuba basculante reforzada con descarga trasera y habitualmente sin puerta.
La desventajas fueron su menor velocidad, unos gálibos acrecentados y una mayor complejidad técnica ya que incorporan sistemas de transmisión diferentes a los de los camiones convencionales, motores independientes para cada rueda, bastidores que forman conjunto con el puente trasero y filtros de aire dobles y sobredimensionados. Las ventajas son obvias: mayor velocidad de carga y una adherencia superior en los malos terrenos y rampas ya que la carga reposa sobre todo en los ejes traseros.
Con respecto al fabricante estatal ENASA su iniciación en el mundo de estas máquinas comenzó en los años 60 con la colaboración de Leyland, quien a partir de 1966 puso en el mercado a través de las agencias comerciales de la red Pegaso el modelo Scammel Hymalayan. Con ello se pretendía paliar la escasez de este tipo de vehículos, que había llegado a tal punto que incluso el MOP (Ministerio de Obras Públicas) alquilaba a los particulares parte de su flota.
Pegaso inició la fabricación de su propio modelo en 1969, al que denominó como 3075. Este dumper partía del camión de obras Pegaso 1070 al contar con el mismo motor del modelo 1061 con 200 CVs y su misma configuración de ejes (6X4). A mediados de los años 70 aparecerían los sustitutos, conocidos como Pegaso 3076 D y 3078 siendo este último con MMA de 36 toneladas y configuración 6x6. La velocidad seguía siendo la misma (75 Km/h), pero ahora su motor turbodiesel de 10.5 litros y seis cilindros en línea proporcionaba una potencia superior de 260 CVs; el bastidor era de largueros en forma de U y el sistema de suspensiones era a ballestas complementadas con silentblocks, amortiguadores y barras oscilantes.
El 3078 se llegó a fabricar durante bastantes años, aunque por desgracia cuando realmente podrían haberse disparado sus ventas (a causa de las grandes obras públicas requeridas por la Expo 92 de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona) el modelo ya no estaba disponible debido a la falta de visión comercial de ENASA. Los dumpers y derivados de gran tonelaje no les parecían interesantes como mercado y además, tras la caída de los aranceles a la importación, otros fabricantes como MAN o Mercedes Benz ya ofrecían unos productos plenamente competitivos.
Inmediatamente y al manipular por vez primera esta miniatura se me hizo imposible no recordar a nuestros queridos modelos de obra de JOAL de 1:50 con los que jugábamos de chicos. La impresión me la dio el peso del modelo (está hecho totalmente de metal) y las ruedas de goma, pero al ser una réplica de colección podemos ver claras diferencias (a parte de la escala) en el detallado: hay "luces" insertadas, mucha más tampografía y la cabina cuenta con un interior más elaborado (lástima que fue imposible fotografiarla); el punto en común es la posibilidad de elevar la cuba. Particularmente no es un modelo que me atraiga mucho, pero era indispensable que apareciese en la colección pues la maquinaria de obra fue también una parte importante del mundo Pegaso.



