Pertenece a la colección de kiosko "Microcoches de Antaño" de la editorial Altaya España.
El Fuldamobil NWF 200 (por "Nordwestdeutscher Fahrzeugbau" o "Fabricación de vehículos del noroeste de Alemania") fue un microcoche triciclo producido con licencia de Fulda GmbH entre 1954 y 1955. El modelo era un Fuldamobil S1 aunque con algunas diferencias como la cilindrada del motor, el tratamiento de la carrocería y el hecho de que el NWF 200 se enfocó sobre todo a la exportación.
Este fue el único modelo comercializado por la Nordwestdeutscher aunque ofrecido bajo la marca Fuldamobil y básicamente era un calco de su S1, pero la carrocería se benefició del empleo de paneles de aluminio liso (en vez de martillados) montados sobre un bastidor de acero con suelo de madera contrachapada. Esos paneles fueron suministrados por una empresa metalúrgica de Werdohl que contaba con estampadora, por lo que el aspecto general del NWF 200 ganó en calidad.
Sin embargo, el habitáculo continuaba sin apenas cambios y seguía contando con espacio suficiente para dos adultos y un par de pequeñas plazas traseras apenas aptas para niños. Como en todos los Fuldamobil el acceso se realizaba mediante un par de puertas de tipo "suicida" y atrás se encontraba el portón con ventanuco que daba acceso al maletero, situado sobre la rueda trasera y el motor.
Éste era un propulsor monocilíndrico ILO de dos tiempos y 197 cm3 refrigerados mediante aire forzado, constituyendo una de las diferencias con respecto al modelo S1 y su cilindrada de 191 además de que el propulsor podía ser un Sachs. En todo caso, la propulsión iba a la rueda trasera mediante una cadena y la potencia máxima era de 9,5 CVs, lográndose una velocidad máxima de 80 Km/h.
En cuanto al equipamiento, podemos pensar que sería espartano. No obstante contaba con velocímetro y algunas luces testigo, banqueta corrida acolchada detrás, limpiaparabrisas, ventanillas correderas y lona practicable en el techo en algunas versiones. Las suspensiones eran independientes delante y con amortiguador hidráulico detrás contando con ejes oscilantes en ambos casos; el motor pivotaba junto con la rueda y la transmisión. Finalmente, los frenos eran mecánicos de tambor operados por cable.
Es necesario añadir, hablando de otras características técnicas, la novedad que supuso su dirección de cremallera neutra basada en la geometría del eje delantero con radio de pivotaje negativo. Esta innovación hacía que, si una de las ruedas pisaba una superficie resbaladiza o irregular, las fuerzas resultantes se cancelasen en vez de tirar del volante, por lo que se conseguía un guiado recto y seguro. Décadas más tarde otras marcas alemanas como Volkswagen o Audi utilizarían el sistema.
El NWF 200 recibió buenas críticas por su economía de consumo y la posibilidad de ser conducido con permiso de motocicleta inferior a 250 cm3, además de su habitabilidad. Sin embargo provocaba un ruido ensordecedor ya que la carrocería actuaba como caja de resonancia a tal punto que se intentó remediar con una barra Panhard y silentblocks, sin mucho resultado. Tampoco la estabilidad era su fuerte y la excesiva inclinación de la carrocería en curvas pronunciadas "asustaba" al conductor.
La razón de la cesión de la licencia de Fulda a NWF radicó en que la firma alemana no podía responder a la cantidad de pedidos que tuvo ya que la fabricación era prácticamente artesanal. NWF logró optimizar la cadena de montaje y produjo 701 unidades entre marzo de 1954 y agosto de 1955, por lo que NWF pensó que podía llegar a exportar también, en suficiente cantidad, al resto de Europa.
Presentamos hoy una de las miniaturas de la saga de los microcoches mundiales esta vez enfocada en los Fuldamobil, vehículos que dieron mucho de sí y que conocieron versiones locales en varios países. En este caso editaron al NWF 200 en vez del Fuldamobil S1, modelo del cual no sé si existen miniaturas a 1:43 (supongo que sí), es algo sin importancia siempre y cuando la réplica esté bien realizada, como es el caso. Así que podemos hablar sobre su estupendo molde, un trabajo de pintura excelente, muy buenos detalles externos incluyendo las matrículas de época, bocina y hasta unos curiosos intermitentes laterales. También disfrutaremos de un interior muy cuidado, incluyendo asientos tapizados, y, por una vez, sin "pinchitos" en los faros! Todos ellos, entre otros más, componen factores positivos que hacen muy recomendable la miniatura y además sin que el precio se resienta.

Preciosa miniatura, bien hecha. Muy original como coche. Esta es la razón por la que me encanta esta colección. Hasta el punto que me ha hecho considerar la compra de toda ella, aunque me temo que tendré que pelear para encontrar sitio y con mi mujer que con varios miles expuestos en vitrinas debe pensar que su marido no está bien de cabales. Un abrazo y gracias por el artículo.
ResponderEliminarJulio desde Murcia
Anímate, realmente ocupan muy poquito sitio, son minúsculas... Eso sí, sacándolas de las cajas.
EliminarEsta miniatura en particular me gustó mucho, está muy bien hecha y no le envidia casi nada a las típicas de SCHUCO o Autocult, que valen tres o cuatro veces más fácilmente.
Abrazos!!