Pertenece a la colección argentina "Vehículos Inolvidables de reparto y servicio" de la ed. Salvat.
IKA (Industrias Kaiser Argentina) produjo bajo licencia los modelos norteamericanos Rambler Ambassador de tercera, cuarta y quinta generación en su factoría de Córdoba entre 1962 y 1972, aunque en 1975 seguían disponibles mediante pedido especial. El nombre de "Rambler" era usado por AMC para los modelos de exportación y en particular la quinta serie, con la lujosa línea "Ambassador", fue utilizada como base para la creación de cuatro automóviles para uso exclusivo del presidente de Argentina a partir de 1968.
Las versiones alargadas del Rambler Ambassador 990 ya se habían usado como limousinas oficiales del Gobierno Argentino, pero los modelos "Presidencial" presentaban unas puertas traseras y unas ventanas laterales más largas, así como un pilar C más ancho que incluía el escudo argentino en bronce con una cubierta de techo en vinilo acolchado y una pequeña ventana trasera. Estas transformaciones respondían a una solicitud efectuada en 1967 por el presidente argentino Onganía, quien requirió a la empresa IKA un par de unidades para los traslados del primer mandatario del país.
El Departamento Experimental de IKA procedió entonces a alargar el Ambassador 380 ganando en distancia entre ejes ("batalla") y potenció su motor Tornado a 160 CVs ya que debía mover una masa ligeramente superior a las dos toneladas. Las dos primeras unidades del "Presidencial" se entregaron en febrero de 1968, siendo una pintada en negro y otra en gris.
Esos automóviles también fueron usados por Perón en su tercer mandato pero no contaban con blindaje, a diferencia de los siguientes vehículos. Dichos modelos fueron entregados en 1976 a instancias de la viuda de Perón, María Estela, quien deseaba un mayor poder de protección frente a explosiones y disparos de fusiles ligeros; los dos nuevos Ambassador venían pintados otra vez con colores negro y gris y el trabajo de blindaje corrió a cargo de un especialista local llamado Pronello. Éste empleó policarbonato en los cristales (fijos esta vez) y refuerzos en aluminio para la carrocería; según contó el especialista tuvo que probar él mismo la eficacia del blindaje disparándole con un fusil.
En el interior, el Presidencial de 1977 contaba con un mamparo entre los pasajeros y el chófer con vidrio elevable, sistema de climatización, radioteléfono, detalles en madera de calidad y oro acordonado. El tapizado fue de cuero negro y en el vano motor se alojó una sirena para advertir al tráfico, también se duplicó el sistema eléctrico así como el circuito de frenos.
Según parece las unidades de 1968 acabaron desguazadas pero las dos de 1977 permanecen en exposición en la ciudad de Luján tras haberse restaurado durante la presidencia de Menem. Por lo visto habían sufrido graves daños durante una inundación aunque felizmente pudieron ser recuperadas, solamente al vehículo pintado de gris se le cambió el tono a negro metalizado.
Otra faceta de mi colección que amo especialmente es la de los coches presidenciales, de los que atesoro algunos modelos de varias décadas del siglo XX. Entre ellos incorporé recientemente un sobrio y elegante modelo de raíz norteamericana encuadrado dentro de una serie de vehículos de servicio argentinos, una colección análoga a la española recientemente finalizada. Sin duda es una miniatura que merece bastante la pena por su calidad y vistosidad; a pesar de que no colecciono modelos norteamericanos este Rambler me parece muy autóctono e interesante (es una transformación argentina) y además viene envuelto con muy buenos detalles entre los que figuran los cromados, una excelente parte trasera y una delantera mejor aún. Remata el conjunto las vistosas banderas argentinas (un poquito "artificiales") y las matrículas de la Presidencia, quedando como interrogante el aspecto del interior, un poco triste y falto de detalle.