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lunes, 23 de noviembre de 2015
Monica 560 V8 de IXO/Altaya
Pertenece a la colección francesa de kiosko "Automóviles de Antaño", de la Ed. Altaya.
Monica era el extraño nombre que tenía una empresa francesa que produjo automóviles de gran lujo, aunque solamente por muy poco tiempo (entre 1972 y 1974). Estos automóviles fueron concebidos por el ingeniero Jean Tastevin, quien ya poseía experiencia como dirigente en una empresa especializada en la metalurgia (concretamente en la fabricación y alquiler de vagones cisterna). Siendo un apasionado del mundo del automóvil, Tastevin también esperaba diversificar un poco la producción de su empresa por lo que ideó una lujosa berlina a la que puso el nombre de su mujer, Monique, y comenzó su fabricación en la factoría de Balbigny, especializada en la construcción de material ferroviario.
Para realizar el Monica el ingeniero se rodeó de especialistas de varios países y comenzó, como suele suceder, con la fabricación de un prototipo. Este trabajo estuvo a cargo del corredor Chris Lawrence y para 1968 salió de las puertas del taller Williams & Pritchard un coupé de cuatro puertas con carrocería de aluminio, suspensiones Cantilever y eje trasero articulado. Pero eso no es lo que quería Tastevin, así que pidió ayuda al estilista Tony Rascanu para mejorar el diseño del prototipo hasta lograr una primera serie tras varios años de trabajo (1972), siendo presentado el primer ejemplar en el Salón de París.
La inspiración del Monica estaba clara, se podían encontrar rasgos de Maserati o Jaguar pero a diferencia de éstos la creación de Tastevin poseía cuatro auténticas plazas y un gran maletero. También disfrutaba de un rico equipamiento y de calidad: cierres eléctricos de puertas, tablero de madera y cuero, volante barnizado, relojes Jaeger, asientos de cuero, moqueta de lana de oveja Shetland, elevalunas eléctricos, aire acondicionado y hasta un equipo estéreo con reproductor de cartuchos de ocho pistas...
En cuanto a su "alma" (el motor), inicialmente procedía de Inglaterra y era un V8 de tres litros y medio que producía 240 CVs pero no era muy del agrado de monsieur Tastevin y fue reemplazado en la versión definitiva (presentada en 1973) por un bloque Chrysler originalmente de 5,6 litros y también en arquitectura V8. Como Jean solo quería lo mejor, a su vez este motor fue modificado en los talleres de Balbigny hasta alcanzar los 285 CVs de potencia que permitían a los 1.800 kilos del Monica ser impulsados hasta los 240 Km/h.
Y toda esta historia se acaba justamente con el estallido de la crisis petrolera de 1973 y la subida espectacular del precio de la gasolina que tan alegremente tragaba la creación de Jean (unos 18 litros a los cien kilómetros). Tampoco ayudó en nada el precio exhorbitante del vehículo, a la par de un Rolls Royce, y tras solamente un año en cartel don Jean cerró las líneas de producción tras haberse fabricado 20 unidades y tener que volver a centrarse en lo suyo, que por lo visto eran los trenes. Eso sí, en 1975 un tal Guy Ligier retomó la actividad y aprovechó lo que pudo...
Así que tengo que presentar ahora la miniatura de un automóvil nacido en un periodo muy difícil en la historia de la automoción y que es prácticamente desconocido aun para el entendido, pero gracias a editoriales como Altaya podemos disfrutar de Monica (ejem) y conocer su agitada historia. Ciertamente el molde es bueno y no hay queja de la pintura, el interior no está nada mal y hasta las ruedas agradan pero el conjunto parece un poco desgarbado (esto no creo que sea culpa de la miniatura después de todo). No obstante, entra en la pseudo-categoría de "Altaya de los buenos" y merece su plaza de garaje en nuestras vitrinas, aparte de representar un trocito de sueño o la historia de un fracaso, según apetezca.
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