El Garaje Algabeño

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viernes, 18 de noviembre de 2022

Velam Isetta de IXO/Altaya

 

Pertenece a la colección de kiosko "Microcoches de Antaño" de la editorial Altaya España.

La empresa francesa Velam ("Vehículo Ligero a Motor") con sede en París adquirió en 1953 una licencia de fabricación del exitoso microcoche Isetta, diseñado y fabricado por la firma italiana Iso SpA de Milán. La aventura tan solo duró 5 años, pues la versión francesa del Isetta se mostró demasiado espartana y con un acabado bastante justo.

Aunque el Isetta francés tenía las mismas cualidades de diseño minimalista, acceso al interior y el mismo aspecto de rana existían diferencias que no jugaban a favor del modelo galo. Presentado en el Salón de París de 1954, el Isetta de Velam causó cierta expectación sobre todo por su novedad y el apoyo financiero de Talbot. Los 350 empleados de Velam producían diariamente unas 20 unidades del modelo y la firma creó una amplia red de 150 concesionarios, por lo que había fundadas esperanzas en el éxito del cochecito.

Sin embargo, este biplaza con motor bicilíndrico de dos tiempos refrigerado por aire forzado y una potencia de 10 CVs carecía de dispensador automático de aceite, lo que requería un esfuerzo por parte del propietario para hacer la mezcla con la gasolina. Tampoco el sistema de suspensión Neiman de anillos de goma se mostró adecuado y el nivel sonoro dentro del habitáculo era muy elevado debido a un sellado deficiente de la carrocería que, por si fuera poco, no era muy estanca. Para colmo, el precio no quedaba lejos de un auténtico coche como era el Citroën 2CV.

Velam intentó mejorar su producto y el modelo de 1957 corregía en parte el problema de la insonorización, entre otros aspectos. Pero Michel Cromback (PDG de Velam) no veía suficientes estos cambios y decidió sacar al mercado su "canto del cisne", una nueva versión llamada Écrin bastante más elegante gracias a su carrocería bicolor, el techo de chapa, la inclusión de una radio y mejoras concernientes al acceso al motor y la suspensión. No obstante el motor seguía siendo el mismo (muy lejos de la propuesta del monocilíndrico de cuatro tiempos del Isetta BMW) y la evidencia hizo el resto, cerrando la fábrica en 1958 tras una producción estimada de entre 5.500 y 7.500 ejemplares.


















Inauguramos nueva colección en el Garaje, en esta ocasión sobre los interesantes microcoches clásicos del siglo XX. Esta serie ya había debutado en Francia hace más de un año y era muy esperada por algunos de nosotros por su calidad de terminación, la reedición de algunos modelos y la novedad de muchos moldes. Si bien se ha criticado un poco el precio de cada ejemplar (casi 13 euros y regalos con suscripción) yo considero que está en la media y lo que se entrega a cambio me parece correcto después de una primera impresión que tuve. En el caso de la miniatura que abre el fuego yo la pondría sin menoscabo al nivel de Cararama; una cosa que me llamó la atención fue el uso de un nuevo molde (con las particularidades del Velam francés) y la calidad de algunos detalles como las luces traseras y las inscripciones. Será verdad que están pintados a mano?

En lo negativo se me hace complicado juzgar al modelo pues el real era demasiado espartano y encima la réplica es minúscula, lo que no facilita la labor. Por ello y por la curvatura de los "cristales" no hubo manera de reflejar el interior, aunque no parece haber nada de interés ahí dentro. Quizás debieron haber comenzado con un microcoche más vistoso, pero lo cierto es que el gran público de cierta edad (y al menos en España) cuando piensa en estos cochecitos se imagina el Biscúter y este Isetta, popularizado por la serie televisiva del "patoso" Urkel.