El Garaje Algabeño

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Neoplan NH 9L "Will Reisen" de IXO/Hachette (c) 2026 Antonio Sivianes Gaviño
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sábado, 25 de octubre de 2025

Mochet CM 125 Luxe de IXO/Altaya

 

Pertenece a la colección de kiosko "Microcoches de Antaño" de la editorial Altaya España.

El micro coche francés CM 125 estuvo a la venta entre 1950 y 1954 con una producción de aproximadamente 1250 unidades, incluyendo otras variantes como el Grand Luxe, el CM 125 Y y la "Camionette". Estos vehículos fueron una evolución de los "Vélocar" de Charles Mochet ya que poseían ahora una mayor protección contra la intemperie y habían abandonado el sistema de pedales.

El hijo de Georges Mochet, Charles, continuó tras la guerra mundial con la fabricación y desarrollo de nuevos modelos de cuadriciclos en un local situado en Puteaux (París). Hacia 1950 lanzó una serie de pequeños vehículos motorizados de diseño atemporal tan sencillos que respondían perfectamente a la máxima de Georges de que "lo que no está no se puede romper".

Esa serie, llamada CM 125, tenía como característica principal su débil motor Zürcher de un solo cilindro, 125 cm3 y menos de cuatro caballos de potencia por lo que a duras penas alcanzaba los 40 Km/h. Este propulsor era tan delicado que solamente rendía su máxima potencia tras un rodaje de once paradas de cinco minutos a intervalos cuidadosamente prescritos, debiendo Mochet esperar a que el conocido motor Ydral estuviese disponible para obtener un mayor rendimiento.

El motorcito iba alojado en un chasis compuesto de tubos al cual se adosó también la carrocería biplaza de acero, sin puertas practicables y con una banqueta corrida. El cochecito contaba además con capota de lona, una anticuada caja de cambios manual de tres velocidades separada del motor, sistema de seis voltios con arranque por magneto, suspensión trasera por ballestas y frenos por cable.

Estos vehículos se vendieron razonablemente bien por que no se necesitaba licencia para conducirlos, tenían una fiscalidad muy ventajosa y además estaban disponibles tras una espera de solamente seis semanas, algo inalcanzable para los nuevos automóviles de postguerra lanzados por Citroën o Renault. Hoy se desconoce cuantos han quedado en estado de circulación, pero un ejemplar  holandés como el de la foto se vendió no hace mucho por unos 14.500 euros.



















Prosiguiendo con los microcoches en esta ocasión nos visita otro modelo de la firma francesa Mochet, de relativa difusión. Su miniatura se presenta como muy bien manufacturada y sin fallos de calidad, con una bonita combinación de colores y muy finos detalles en las ruedas, matrícula y faros. El interior no tiene prácticamente ningún elemento para mostrar salvo el volante y la banqueta, algo disculpable conociendo la naturaleza del vehículo. Es otro simpático modelo de una colección que merece la pena completar si queremos dar un toque de originalidad a nuestra vitrina, pero si solo estamos "picoteando" creo que no entraría en una selección más exquisita.













lunes, 2 de septiembre de 2024

Mochet Vélocar Camionette Motorisée de IXO/Alltaya

 

Pertenece a la colección de kiosko "Microcoches de Antaño" de la editorial Altaya España.

Charles Mochet, un ingeniero francés, creó bajo la firma "Vélocar" unos cuadriciclos a pedales tras la Primera Guerra Mundial que se vendieron muy bien sobre todo a personas discapacitadas y mutilados de guerra. No obstante, Mochet adaptó motorcitos monocilíndricos para algunos de sus modelos, como el "Camionette", fabricado ente 1926 y 1938.

Tras la Primera Guerra Mundial Charles Mochet creó un cuadriciclo muy estable con el fin de proporcionar seguridad en sus paseos a su hijo Georges, amante del ciclismo, En 1924 el ingeniero evolucionó el concepto al hacerlo biplaza: había nacido el Vélocar (de "vélo", bicicleta en francés, y "car", coche). Los pasajeros podían pedalear o incluso uno de ellos podía bajarse por una puerta para empujar en las cuestas, el modelo fue bien recibido y se fabricó en versiones de tres y cuatro ruedas. 

Hay que tener en cuenta que entonces mucha gente no podía permitirse en Francia un transporte motorizado y además existían bastantes ex-combatientes que habían quedado ciegos, por lo que podían pedalear mientras que otra persona (generalmente un familiar) conducía. No obstante también se utilizaron en zonas turísticas como coches de paseo; en Marsella (por ejemplo) durante varias décadas se pudieron alquilar.

El diseño de los modelos también evolucionó desde la inspiración náutica de mediados de los años 20 hasta unas formas laterales planas con morros en caída suave. La trasera solía tener forma de lágrima creciendo verticalmente en los modelos Camionette o Familiale, teniendo suelo completo en el caso de las variantes Confort. Estos cochecitos tenían estructuras de tubos de acero, contaban con suspensión por muelles en el eje delantero y podían ser guiados mediante manillar o volante.

Se sabe que algunos modelos fueron motorizados por talleres ajenos, como seguramente ocurrió en el caso del Vélocar Camionette. Esta versión llevaba un motorcito Stanley con un solo cilindro y 80 cm3 que rendía un par de caballos, suficientes para alcanzar (gracias a un peso de cien kilogramos) los 25 Km/h. Se arrancaba mediante un golpe de pedal y el encendido era mediante magneto y sistema de 6 voltios, la dirección era directa y los frenos eran mediante cables, como los de las bicicletas.

Además de los Vélocar Mochet también fabricó microcoches de cuatro ruedas como el Cyclecar C.M.  o el P´titauto (de "petit", pequeño) de 1930, con una producción de diez unidades. Mochet murió en 1934 pero su hijo Georges continuó el negocio fabricando los Vélocar hasta finales de los años 40, sin embargo para entonces todos ellos eran motorizados ya que habían perdido su sistema de pedales.

Actualmente el concepto se denomina como "Velomóvil" y ha evolucionado tanto que, con asistencia eléctrica, se considera que es 80 veces más eficiente que un vehículo únicamente eléctrico. Sin embargo, la legislación sobre estos vehículos es tan absurda que es más factible construir un automóvil de dos toneladas de peso y 270 Km/h antes que un cochecito de 33 kilogramos con velocidad máxima de 50 Km/h y con un aprovechamiento energético ochenta veces superior.


















Máximo respeto a la idea del señor Mochet, un inventor cuya descendencia siguió desarrollando microcoches y del que ya dimos cuenta por aquí no hace demasiado. Hoy presento una curiosísima miniatura de una especie de carrito motorizado replicado con mucha delicadeza por IXO, en el que no faltan la filigrana de sus ruedas de radios, parte del motorcito y un interior bastante detallado dentro de lo que cabe en el que vemos los pedales, el volante y una pequeña chapita identificativa. Por fuera tenemos algunos detalles bastante dignos como las matrículas, un retrovisor y algunas luces. Es un modelo de los más curiosos de la colección, además forma parte de la prehistoria de los microcoches y solo por eso merecería un sitio en nuestras vitrinas.














                                           Ejemplar en el desaparecido museo Bruce Weiner



sábado, 31 de diciembre de 2022

Mochet CM 125 Y de IXO/Altaya

 

Pertenece a la colección de kiosko "Microcoches de Antaño" de la editorial Altaya España.

El Mochet CM 125 Y ("CM" por el fundador de la empresa, Charles Mochet) fue un microcoche francés de 150 kilogramos lanzado en 1954 y discontinuado tres años después. El modelo 125 Y supone una evolución del primer CM, aparecido en 1952. Estos pequeños automóviles resultaron ser muy rústicos y caros, aunque el modelo CM 125 Y presentaba alguna novedad como su carrocería de plástico y su motor Ydral de dos tiempos refrigerado por turbina.

Charles Mochet había fabricado coches "Velocar" a pedales de madera contrachapada antes y durante la Segunda Guerra Mundial, una solución que encontró su público más fiel en un entorno de escasez y pobreza. Sin embargo los tiempos fueron cambiando y su clientela potencial ya podía embarcarse en la compra de vehículos de segunda mano o microcoches nuevos, por lo que Charles decidió motorizar su propuesta al crear el Type K. Este modelo tenía un propulsor de 99 cm3 y una velocidad máxima de 35 kilómetros por hora, su carrocería era de una chapa muy fina pero ya contaba con sistema eléctrico.

A partir de 1953 el modelo evolucionó bastante en su diseño gracias a su carrocería estilo pontón con faros enrasados y una calandra a base de barras cromadas horizontales. También llevaba un motor de 125 cm3 y unas ruedas de motocicleta, pero a partir de 1955 poseía un bloque de un cilindro y dos tiempos de la marca Ydral, situado detrás y refrigerado por aire. La transmisión se efectuaba por cadena y la caja de cambios era de tipo manual de tres velocidades, el sistema de frenado era mediante una cinta metálica que accionaba los tambores y la dirección por un juego de palancas, tirante y varillas.

También era característica la anchura de vías desigual, siendo más ancho el eje delantero que el trasero, éste poseía una amortiguación por ballestas y y muelles en el eje delantero. El tapón de llenado del tanque se situaba justo en la parte inferior del parabrisas empleando gasolina con mezcla de aceite, siendo el consumo bastante contenido (unos tres litros por cien kilómetros recorridos). 

Opcionalmente se podía montar un propulsor Ydral de 175 cm3 que hacía pasar al cochecito desde una máxima de 60 Km/h hasta los 75, aunque esto tenía aparejado el uso de carnet para poder conducirlo y la pérdida de su principal ventaja, el circular sin licencia. 

Mochet vio postergado su producto a las secciones de exposición de ciclomotores y no podía exponer en ningún salón del automóvil, pero disfrutó de la ventaja de la crisis del petróleo por la guerra de Suez en términos de economía de consumo. Por ello la empresa decidió poner toda la carne en el asador e incorporó mejoras importantes en su CM 125 Y al dotarlo de encendido y limpiaparabrisas eléctrico, cerraduras, ventanillas corredizas, velocímetro y frenos a las cuatro ruedas. De serie venía pintado en color gris metálico pero ya podía elegirse otra tonalidad opcionalmente.

No obstante todos estos cambios no bastaron para mejorar la situación de la empresa, ya que la capacidad productiva era muy limitada (solo unos 35 coches mensuales) y el vehículo seguía siendo percibido como una máquina cara,  muy ruidosa y  tosca. Para colmo en 1957 el Estado Francés obligó a los conductores de este tipo de vehículos a contar con un carnet específico. Por consiguiente, Mochet debió terminar de esta forma con la fabricación de su CM 125 tras haber vendido unas 1.250 unidades.
















Proseguimos con la aventura de los cochecitos europeos a escala 1:43 editada por Altaya, siendo nuestro invitado de hoy un vehículo de diseño un poco extraño y, como suele ser habitual, totalmente desconocido al menos por mí. La miniatura sigue manteniendo la buena media de calidad de la colección, siendo sin duda para destacar su molde o la realización de algunos detalles como la capota con remaches y la calandra. También me llamaron la atención sus finas ruedas y el interior, verdaderamente espartano. En fin, no dejaremos de sorprendernos con estos modelitos entre simpáticos y "marcianos", de cuya presencia (si no fuese por las fotos) podríamos llegar a dudar.