Pertenece a la colección de kiosko "Microcoches de Antaño" de la editorial Altaya España.
El Chantecler (cuyo nombre hace referencia al gallo de una escudería) fue un microcoche francés triciclo construido por el industrial Paul Vallée. De aire vagamente deportivo y un poco futurista, el vehículo tenía forma de gota de agua y su carrocería, de tipo cabriolet con lona, estaba hecha de fibra de vidrio. Solo se fabricaron doscientas unidades entre 1956 y 1958, por lo que se consideró como un fracaso de ventas sobre todo debido a su elevado precio.
Paul Vallée era un ambicioso empresario del sector del transporte y a la vez gran aficionado a la competición automovilística, siendo dueño de la escudería "Écurie France". En 1947 había fundado su empresa SICRAF cerca de París con el fin de cubrir la movilidad barata tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, lanzándose al inicio a la fabricación de "scooters" y luego de motocarros.
No obstante el mercado se estaba saturando con los productos italianos tipo Moto Vespa o Lambretta, por lo que se decidió enfocar en los microcoches. Aprovechando el chasis de su motocarro "Triporteur" presentó en el Salón de París de 1952 su primer modelo experimental del Chantecler, muy distinto del definitivo ya que se trataba de un monoplaza destinado a fines recreativos. Debido a su buena aceptación, Paul decidió darle un aire urbano y adaptarlo al transporte de dos personas.
El Chantecler definitivo abandonó la carrocería en metal pesado para adoptar el plástico reforzado con fibra de vidrio (PRV), vanguardista para la época. El frontal mostraba ahora dos faros, tenía un marco de parabrisas de tubos de acero y la trasera recortada pero para 1954 se varió el diseño del frontal y se construyó el marco del parabrisas en fibra de vidrio con forma de T retráctil en la carrocería. En el interior había una banqueta corrida y su acceso era fácil al incluir un volante de base achatada.
En cuanto a la motorización, corrió a cargo de un propulsor monocilíndrico Ydral de dos tiempos en versiones de 125 y 175 cm3, con una potencia de cinco y ocho caballos. Contaba también con un arranque "Gyrostarter" como el de los helicópteros de la época que funcionaba tirando de una palanca durante diez segundos, lo que hacía girar un volante de inercia que emitía un agudo silbido. Esa energía acumulada es lo que activaba el arranque, que se producía de golpe.
Otras características técnicas se basaban en las suspensiones por anillos de caucho ancladas a su chasis tubular en acero de tipo escalera y brazos oscilantes angulares; estas suspensiones estaban firmadas por Neiman y eran muy sencillas, compactas y baratas pero provocaban en un comportamiento algo saltarín. La dirección era de cremallera y piñón y resultaba confortable y precisa, en cuanto a los frenos eran por cables de de acero que actuaban sobre unos tambores.
Entre las causas del fracaso del Chantecler se contaron su alto coste de fabricación debido sobre todo al uso de los plásticos y el sistema Gyrostarter, resultando en un precio de venta superior incluso al de algunos automóviles de cuatro ruedas. También fue considerado como algo negativo la muerte de Paul en 1957 que dejó a la empresa sin financiación ni recursos, no obstante los poquísimos modelos que aún quedan en servicio alcanzan actualmente precios muy elevados por su rareza.
Seguimos con la pequeña saga de los microcoches, en esta ocasión con la réplica de un modelo francés del cual yo no tenía ninguna noticia. Siguiendo el buen hacer de los modelitos de la colección, hoy presento otro minúsculo modelo pintado en una bonita combinación de colores y dotado con unos finos detalles como las aberturas del motorcito, las matrículas de época y algunas luces pintadas que sin embargo dan un buen efecto. Igualmente me gustaron las ruedas, capota e interior pero sí existen algunos defectos de pintura que en mano prácticamente no se perciben.



