En 1976 FIAT presentó la versión homologable del 131 con el fin de sustituir al 124 Spider. El modelo estaba diseñado en colaboración con el preparador italiano Abarth y el carrocero Bertone, otorgando a FIAT tres títulos mundiales como constructor (1977, 1978 y 1980). En cuanto a su versión de calle o "Stradale", tuvo una producción de cuatrocientos ejemplares muy cotizados actualmente.
El 131 Abarth estaba basado en la primera versión del modelo de dos puertas aunque convenientemente aligerado y reforzado mediante paneles de aluminio y fibra de vidrio. Carecía de parachoques y estaba equipado con guardabarros ensanchados, spoilers, una gran toma de aire en el capó y unas branquias laterales. También lucía unas llantas Cromodora de quince pulgadas en aleación de magnesio.
En cuanto a su mecánica, la versión Stradale difería lógicamente de la de competición ("Corsa"), montando el primero un bloque atmosférico de cuatro cilindros a gasolina con dos litros de cubicaje y 140 CVs de potencia. Su culata era de 16 válvulas y contaba con doble árbol de levas en cabeza, estaba alimentado por un carburador Weber de doble cuerpo y la potencia se encontraba gestionada por un caja de cambios manual de cinco relaciones sin sincronizar, pues la normativa obligaba a que fuese la misma que la de la versión para el Grupo Cuatro.
El 131 Abarth abandonó la clásica configuración de eje trasero rígido del modelo estándar por un esquema McPherson con brazos oscilantes, muelles helicoidales y barra estabilizadora optimizada, garantizando una motricidad excelente en apoyo. En cuanto al eje delantero, era también McPherson con muelles helicoidales, amortiguadores telescópicos y barra estabilizadora. Por lo que respecta a la dirección, era de cremallera y sin asistencia, por lo que resultaba pesada de accionar cuando el vehículo circulaba a baja velocidad pero muy precisa y comunicativa en tramos a alta velocidad.
En el interior se encontraba un diseño austero propio de automóviles de rallye combinado con algunos toques de confort. Equipaba bacquets de Bertone tapizados en tela negra con detalles de terciopelo a juego con las puertas, de paneles aligerados. El salpicadero era rectilíneo construido en plástico con tratamiento antirreflejos y el cuadro de instrumentos era el típico Abarth, abundante en relojes. También el volante de tres radios, de aro grueso, iba firmado por Abarth; no había elevalunas eléctricos o aire condicionado pero la palanca de cambios, sobreelevada, se encontraba muy a mano.
Este Abarth resultó ser un coche muy dinámico sobre todo gracias a su contenido peso de casi una tonelada y gozaba de un buen poder de detención a causa de sus frenos de disco integrales, con servoasistencia hidráulica y repartidor de frenada. Se alabó su diseño agresivo y musculoso y la elasticidad del motor, pero se criticó su falta de potencia (se dijo que el chasis podía soportar al menos cincuenta caballos más) y se encontraba a faltar la presencia de un diferencial autoblocante.
Actualmente estos modelos son muy deseados y alcanzan fácilmente más de 150.000 euros en las subastas ya que de la tirada sobreviven muy pocos en estado original; sin embargo existe un floreciente mercado de réplicas en el que podemos encontrar los "stradale" a partir de 30.000 euros mientras que las preparaciones completas para rallye de Grupo Cuatro no bajan de los 70.000.
Tenía muchas ganas de incorporar para la colección una réplica del 131 Abarth mejor que las habituales de kiosko, pero realmente no hay mucho donde escoger dentro de los "stradales" sin gastarse un buen puñado de euros. Afortunadamente me topé con una versión "plain body" Corsa de Trofeu, el fabricante portugués especializado en coches de "slot" o 1:43 dentro del ámbito de la competición, sin que tuviese que abonar ninguna cantidad considerable de dinero. El modelito entraba en lo que yo buscaba, es decir, un molde perfecto que parece de resina con detalles muy finos (como los limpiaparabrisas o las luces) completado con un interior muy bueno y unas llantas excelentes. Es una de esas miniaturas "redondas" en todos sus apartados, sin puntos flojos (salvo quizás los intermitentes laterales pintados, aunque no quedan mal) destinada a ser completada por el comprador mediante las correspondientes calcas y algún que otro aditamento, pero la mía definitivamente quedará sin alterar.


