Pertenece a la colección de kiosko "Microcoches de Antaño" de la editorial Altaya España.
El sucesor del microcoche KR 175 se presentó a principios de 1955 con motor de 191 cm3 y una velocidad máxima de 105 Km/h. La variante Sport era básica y prescindía del estribo plegable y del parabrisas de cristal, por lo que se ofrecía al precio de 2.200 marcos. Es probablemente la versión más rara y se desconoce la cantidad de unidades producidas, aunque se sabe que apareció en 1958.
Al igual que un automóvil, el KR 200 seguía teniendo los tres pedales pero su palanca de cambios de tipo trinquete era de tipo secuencial y estaba situada en el lado derecho de la cabina. Como curiosidad, para ir marcha atrás se debía girar la llave de contacto de una forma especial y entonces el motor giraba en sentido contrario al de las agujas del reloj, por lo que existían cuatro marchas disponibles hacia atrás. No obstante, y en opción, se podía pedir con una marcha atrás mecánica.
También existía la posibilidad de pedir la capota de Rhenalon, un plástico transparente enrollable que se podía guardar en el maletero y por encima del motor. Esto causaba que con el calor transmitido y la radiación ultravioleta la capota se volviese quebradiza y se rompía al intentar ponerla, por lo que en las revisiones se sustituyó por una de plexiglás. En cuanto a la versión lujosa KR 201, un roadster sin ventanillas laterales, podía llevar la capota de lona tipo tijera pagando un sobreprecio.
Por lo que respecta a la mecánica, el propulsor empleado era un monocilíndrico Fichtel & Sachs de dos tiempos con diez caballos de potencia y un consumo de menos de tres litros de combustible a los cien kilómetros recorridos. En el modelo Sport se perseguía una variante más pura y ligera con un aspecto más radical, por lo que se prescindió de la cúpula y en su lugar se colocó una lona; su perfil era mucho más afilado y agresivo y el peso bajaba de los 230 kilogramos del modelo estándar.
Esto hacía que mejorase la velocidad punta y la aceleración, siempre que el conductor fuera solo. También era más manejable en curvas debido a su centro de gravedad más bajo aunque había que recordar que seguía siendo un vehículo de tres ruedas, con lo que ello comporta. La sensación de velocidad era extrema al ir sentado casi a ras de suelo, siendo semejante a la que se podía obtener con un coche de aquella época yendo a unos 160 Km/h.
Hoy completamos la serie del KR/Tg de Messerschmitt y FMR con la miniatura de la variante KR 200, estéticamente muy limpia y más sencilla que las demás. Por ello, salta a la vista la calidad del molde (incluyendo remachados y franquicias) y su pintado, siendo en esta ocasión poco invasivo. También se puso esmero en el detallado del cuerpo de la réplica y podemos hallar algunos elementos bien pintados y otros adosados, como una luz trasera o la capotita de lona. En general es una miniatura bastante correcta salvo en el aspecto de los faros delanteros por culpa de los "pinchitos", quizás no sea la más bonita de la serie pero es indispensable para completar la baraja de los "Kabinenroller".
