El GAZ 14 "Chaika" (gaviota, en ruso) fue un automóvil ruso de gran clase producido por la fábrica de automóviles Gorki entre 1977 y 1988. Debido a su montaje totalmente manual, pocas unidades de la serie 14 se produjeron (unas 1.120 unidades que se destinaron, sobre todo, a la clase dirigente soviética y de países afines). Los GAZ 14 se podían encontrar con carrocerías sedán, limousina, faetón (un descapotable de cuatro puertas, como el que se obsequió a Fidel Castro) y la versión familiar.
La primera fase del prototipo fue concebida por el diseñador Leo Eremeev en 1968 sobre la base del GAZ 13, pero no gustó a los ingenieros de GAZ ni por su estética ni por sus características técnicas. Hasta 1971 no se entra en la segunda fase de desarrollo, impulsada por el diseñador Volkov, en la cual se prueba el ejemplar de pre-producción por carreteras extremadamente malas de Crimea y el Cáucaso y tras afinar el vehículo y solventar fallos se decide su entrada en producción en 1976, coincidiendo la fecha de salida con el cumpleaños de Leónidas Brezhnev.
Tras casi diez años de desarrollo, el nuevo (y enorme) GAZ suponía un gran avance respecto a su antecesor, llegando a casi alcanzar los niveles de los lujosos ZIL. El modelo 14 ahora era más bajo y aerodinámico por lo que era más estable a altas velocidades y su motor, que era básicamente el del GAZ 13, vio elevada su potencia desde los 195 a los 220 CVs. Este bloque, de tipo V8 con cinco litros y medio de cubicaje, contaba ahora con encendido electrónico y estructura de aluminio, encomendándosele la pesada tarea de tener que sobrellevar una carga de 3 toneladas de peso y eso se tradujo en consumos semejantes a los de un camión pesado (en torno a los 30 litros de gasolina a los 100 kmts. recorridos). Al menos era muy fiable (tenía algunos elementos duplicados) y silencioso, contando además con una suave transmisión automática de doble embrague y mando situado en la columna de la dirección.
En lo tocante a su equipamiento, el GAZ 14 naturalmente debía llevar muchos elementos lujosos correspondientes a su categoría. Se cuidó especialmente la climatización, contándose con aire acondicionado y calefactores independientes, y para el entretenimiento de los pasajeros, se disponía de una radio estéreo "Riga" con casette o bien un equipo Blaupunkt con control remoto que se podía usar desde los asientos traseros. También existía el cierre centralizado, cuatro ceniceros con encendedor, cristales tintados calefactables, lavafaros, radioteléfono "Altai" y una insonorización excelente, no pasando el nivel sonoro interno de los 73 decibelios.
Como es natural, con el paso de los años el modelo fue mejorado en algunos aspectos (como la refrigeración del motor o nuevos asientos ajustables) pero la fabricación de los GAZ 14 era compleja y demasiado minuciosa; baste saber que cada coche llevaba un documento anexo firmado por los profesionales que participaban en el montaje y especificaban las pruebas y resultados hechos durante varios cientos de kilómetros... El golpe de gracia fue dado por Mijail Gorbachov, quien decretó la suspensión de toda la producción y la eliminación de las cadenas de montaje y documentación, saliendo a la calle la última unidad en enero de 1989. La destrucción fue tal que cuando a mediados de los 90 GAZ quiso volver a fabricar el "Chaika" no encontró ninguna clase de material aprovechable, por lo que fue inviable económicamente empezar de cero. Sin embargo, con los años se hizo justicia (al menos en parte) y en 2008 el impresionante GAZ 14 fue galardonado con el reconocimiento estatal de formar parte del patrimonio cultural y técnico de Rusia.
Aunque he buscado todo lo que he podido no pude encontrar información específica sobre la versión ambulancia del GAZ 14 reproducida por el sello ruso Nash Avtoprom (propiedad de la bien conocida empresa china Hongwell). Esta enorme miniatura existe también en color negro y semejante calidad, siendo uno de los modelos más conseguidos de la marca moscovita. Aunque no son muy refinadas y encontramos bastante sencillez general ya desde el pobre embalaje, estas miniaturas gozan de buena manufactura y resultan convincentes (sobre todo por la calidad de los materiales), apuntando maneras en algunos aspectos como el interior o el frontal. También consideramos en la parte positiva la rareza y exotismo del modelito, su precio (en torno a los 20 euros) y la calidad del molde y su pintado.



