Hacia marzo de 1987 Mercedes Benz amplió la gama 124 con la adición de una variante coupé basada en la plataforma del sedán aunque ligeramente modificada. Este modelo estuvo disponible en cinco variantes con la correspondiente versión AMG y pack "Sportline", vendiéndose hasta finales de 1996 cuando fueron sustituidos por la nueva clase CLK.
Al ser presentados en el Salón de Ginebra de 1987 el público y la prensa especializada pudo contemplar un automóvil más rápido que deportivo en el que destacaban su menor distancia entre ejes, los anchos faldones laterales disponibles en dos colores, la falta de pilar B y los paragolpes sin pintar en plástico oscuro texturizado. Inicialmente llegó con dos motores a gasolina de inyección mecánica Bosch de cuatro y seis cilindros en línea sin catalizar, rindiendo (respectivamente) 136 y 188 CVs.
En su habitáculo existía un sobrio salpicadero con madera de nogal, volante de gran diámetro de cuatro radios y airbag como extra muy costoso, los tapizados combinaban telas de alta resistencia con patrones de líneas verticales o cuadrados y se contaba con la habitual tapicería de cuero perforado. También incorporaba un curioso aproximador de cinturón de seguridad, cierre centralizado neumático, retrovisor exterior del pasajero eléctrico, cristales tintados y reposacabezas traseros abatibles desde la consola del conductor; igualmente se contaba con un extenso catálogo para personalizar al modelo.
Entre esos extras los más demandados fueron la climatización, los elevalunas eléctricos, las llantas de aleación (de serie venía con tapacubos de plástico), el cambio automático o el techo solar. De serie, y al menos, había un reloj analógico integrado en el cuadro de instrumentos, una guantera iluminada con llave y cerradura o la pintura sólida de un solo componente, sustituible mediante un coste elevado por pinturas metalizadas con protección de barniz transparente bicapa.
Prosiguiendo con los aspectos mecánicos, el vehículo se ofrecía con frenos de disco en las cuatro ruedas con ABS de serie en el 300 CE, una suave servodirección con sistema de recirculación de bolas, suspensión trasera multibrazo de cinco elementos por rueda, caja de cambios manual de cinco velocidades (automática de cuatro en EEUU), suspensión delantera McPherson modificada y sistema de escape en acero inoxidable con múltiples silenciadores.
En 1989 existió una profunda modificación que afectó en todos los apartados: en el exterior los faldones laterales (los famosos "Sacco-Planken") incluyeron unas finas barras cromadas en acero, se colocaron inserciones también cromadas en las manetas de las puertas y en los tapacubos, los retrovisores pasaron a ser del color de la carrocería y en el interior se abandonó la sobriedad de la primera versión al incrementarse la cantidad de madera noble. En cuanto a los asientos, adoptaron un mullido más confortable y se mejoró su ergonomía, incorporándose nuevos patrones de diseño en las telas.
Pero fue a nivel mecánico donde la revolución fue más evidente con la introducción del modelo 300 CE-24, un automóvil con motor de seis cilindros y culata de 24 válvulas. Este bloque de altas revoluciones disparaba la potencia hasta los 220 CVs pero, con el tiempo, dio lugar a problemas con la inyección y el encendido. También sufrieron problemas de óxido, corrosión de cables (lo que daba lugar a muchas averías de electrónica) y falta de estanqueidad en las ventanas traseras.
Pero son estas unidades precisamente las más buscadas por los coleccionistas debido a su aspecto más moderno, robustez general, calidad de acabados, motor multiválvulas a cadena y el clásico frontal Mercedes con la parrilla tradicional cromada. Estos modelos en estado de coleccionista andan entre los quince y veinticinco mil euros en Europa, sobre todo si son los multi-válvulas y cuentan con pack especial o equipamiento generoso aunque los AMG pueden llegar a los 90.000 euros.
Hoy presentamos otro clásico Mercedes de la "vieja escuela" doblemente "anciano" al estar replicado por el venerable fabricante de miniaturas alemán HERPA, actualmente vigente. Pero en el caso de nuestro modelito la veteranía no es un grado (en mi opinión) ya que gasta unas obsoletas maneras en la pobre representación del interior y en la carencia de un mayor detallado externo. Al menos sí tenemos un buen molde y una pintura correcta, la calandra es digna y podemos disfrutar de un fotograbado de la estrellita coronando el radiador. De todas formas es un modelito con "alma" que me recuerda mucho a aquellos PILEN o JOAL de mi infancia con una solidez que desafía al tiempo.
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