Pertenece a la colección de kiosko "Microcoches de Antaño" de la editorial Altaya España.
El Rovin Type D2 fue un microcoche producido en la factoría Delaunay-Belleville (cerca de París, Francia) entre 1947 y 1948 con un total aproximado de 200 unidades. La carrocería del modelo era de tipo descapotable biplaza de diseño muy compacto y estilo "Pontón" sin puertas en su primera versión; fue sustituido por el Type D3 y actualmente está considerado como una pieza muy valiosa.
Las características técnicas de este modelo de transición incluyen una atractiva carrocería de tipo "roadster" que hacía uso de materiales económicos y procesos sencillos de fabricación: por ejemplo, los guardabarros curvos se crearon a partir de chapas planas sin tener que usar grandes prensas de estampado (como en el caso del Rolux) y el peso era realmente contenido, inferior a los 300 kilogramos.
Sin embargo no por ello carecía de algunas innovaciones, sobre todo en el apartado mecánico. Así, su motor era una pequeña obra maestra de la ingeniería y era muy superior al habitual propulsor de dos tiempo empleado en los scooters: era un auténtico bicilíndrico plano refrigerado por agua gobernado por una caja de cambios de tres marchas y contaba con diferencial, propulsando las ruedas traseras mediante cadena. Este motorcito tenía 423 cm3, era de cuatro tiempos y desarrollaba unos diez caballos, siendo sus prestaciones bastante elevadas en comparación con su competencia.
También disponía de una moderna dirección por cremallera, frenado mediante cables y un sistema de suspensiones independientes mediante ballestas transversales para el eje delantero y resortes helicoidales para el trasero, consiguiendo alcanzar los 80 Km/h con una excelente estabilidad. En cuanto al equipo de serie, incluía faros, capota de lona plegable, limpiaparabrisas, banqueta corrida y un volante de madera barnizada insertado en un salpicadero de metal en el que no faltaba el velocímetro con totalizador de kilómetros recorridos.
El modelo de los hermanos Robert y Raoul De Rovin fue el primero que tuvo una producción en serie gracias a la compra de una participación mayoritaria en la antigua empresa Delaunay-Belleville, por lo que pudieron emplear sus instalaciones. El vehículo tuvo un gran interés por parte del público francés, inmerso en una época de recuperación tras la guerra, e incluso recibió el apoyo del gobierno al estimarlo como una solución viable de movilidad.
Hoy presento otra réplica de otro microcoche proveniente de la industria francesa, con un aspecto más atractivo de lo habitual y una preciosa combinación de colores. La miniatura sigue la línea de calidad encontrada en la mayoría de los demás componentes de la colección y ya no sorprende demasiado: seguimos teniendo un interior detallado aún en su simpleza, unas ruedas impresionantes, muy buena pintura y un molde exquisito que incluye unas buenas franquicias entre las que sin duda destaca la rejilla trasera del compartimento del motor.

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