El Garaje Algabeño

El Garaje Algabeño
Jensen Interceptor MkII de Oxford (c) 2026 Antonio Sivianes Gaviño

jueves, 1 de octubre de 2026

Honda Civic MkI 1200 RS de NOREV

 

La primera generación del compacto Civic apareció en 1972 y estuvo vigente hasta 1979. Honda declaró unas ventas totales de casi 700.000 unidades, favorecidas sobre todo por la crisis del petróleo de 1973 pero también por una excelente ingeniería, una gama completa de carrocerías y una alta calidad a pesar de los inconvenientes que padeció a causa de su frágil carrocería.

Con un diseño que recordaba a una versión ampliada del "kei car" Life, la primera generación del Civic se presentó con carrocerías de tipo sedán de dos y cuatro puertas, hatchback de tres y cinco o familiar "Van" también con cinco, aunque la primera versión inicialmente disponible fue un hatchback corto de dos puertas con maletero independiente semejante al Mini británico.

El diseño se debió a Shinya Iwakura con la aprobación expresa del presidente de Honda, Soichiro Honda. El vehículo mostraba unos voladizos acortados por lo que disfrutaba de una distancia entre ejes bastante grande, consiguiendo así una habitabilidad excelente para su tamaño, y la motorización de toda la serie fue a base de propulsores a gasolina con cuatro cilindros en línea y cubicajes de entre 1.2 y 1.5 litros, rindiendo potencias desde 50 CVs hasta los 76 de la versión RS.

Esta última versión, la RS (cuyo significado era "Road Sailing" o "navegar por la carretera") fue la primera variante de carácter deportivo en la legendaria dinastía del Civic aunque solamente estuvo disponible para el mercado japonés. Equipaba un bloque EB de 1.169 cm3 con dos carburadores Keihin, un colector de admisión de alto flujo, árbol de levas y pistones modificados y un colector de escape específico. Su caja de cambios era manual de cinco relaciones y disponía de un sistema de amortiguación más rígido e independiente para mejorar la estabilidad; del RS se fabricaron unas veinte mil unidades en un período de fabricación de un año a partir de octubre del 74.

El RS también destacaba por su equipamiento interior y exterior con el fin de ofrecer el máximo confort y deportividad posible en un coche compacto. Por ello incorporaba asientos deportivos envolventes, volante y pomo del cambio en símil madera, cuentarrevoluciones, consola central con alojamiento para radio, parrilla delantera negra, emblemas específicos, llantas de acero, neumáticos radiales y colores exclusivoa como el naranja, amarillo o azul. Sin embargo el sistema de frenos siguió siendo el estándar con discos macizos y servofreno en el eje delantero y tambores detrás.

Las críticas del Civic 1200 RS fueron en general favorables alabándose el comportamiento y la agilidad gracias a su peso (de solo 700 kilogramos) y las suspensiones de puntales. También fueron apreciadas la habitabilidad, la caja de cambios de cinco velocidades y el rendimiento del motor, pero como aspectos negativos se citaron una mala protección contra la corrosión, aislamiento acústico deficiente, acceso a las plazas traseras muy justo y pérdida de eficacia en la frenada con uso intensivo.

El 1200 RS desapareció tempranamente a causa de la aparición de una nueva normativa sobre restricciones de emisiones contaminantes en 1975, siendo reemplazado por los modelos con motor ED de litro y medio de cilindrada, doce válvulas y tecnología CVCC. La potencia disminuyó un poco pero el par motor subió gracias a una relación de compresión más elevada y otras modificaciones; mientras el resto de la gama prosiguió su carrera comercial hasta la aparición de la siguiente serie en 1979.



















Llevaba años persiguiendo la miniatura de EBBRO sobre el primer Civic, pero la imposibilidad de encontrar alguno a un precio accesible me hizo finalmente adquirir la versión RS comercializada por NOREV en color azul, quizás la más minoritaria. De todas formas la versión de EBBRO me gusta tanto que no cejaré hasta encontrarla, aunque la habitual sea la versión estándar me servirá para complementar a mi RS "francés". 

En cuanto a la miniatura quizás lo que primero resalta sea su vistosidad, pero si no paramos en eso encontraremos en lo negativo un trabajo de pintura algo basto, luces traseras no muy convincentes y unas ruedas algo pasadas en diámetro y anchura. Sin embargo hay muy buena voluntad general y es de agradecer el interior, casi toda la parte trasera y el frontal; igualmente el molde parece bastante bueno y la pintura destila calidad. De todas formas el problema es la proximidad con su precio de venta al modelo de EBBRO y eso hace que no pueda aconsejarlo al cien por cien: yo simplemente tuve suerte al aceptarme el vendedor una oferta de compra.