Pertenece a una colección temática francesa sobre camiones Berliet, de la ed. Hachette
Robusto y potente, el GLC 6 fue el camión más ligero de la gama modular Berliet en la década de los 50. Por sus reconocidas cualidades de ligereza y aguante no es de extrañar que fuese todo un éxito en África, sobre todo después de haber mostrado las prestaciones de su motor diesel con inyección Lavalette en una caravana divulgativa compuesta por cuatro camiones de serie.
Los talleres de construcción Lavalette, fabricantes de bombas de inyección y magnetos establecidos en París, organizaron una caravana de demostración en 1953 acerca de las virtudes del motor diesel, poco utilizado aún en las colonias francesas de África debido a su aparente fragilidad y la falta de suministradores de combustible.
Lavalette quería convencer sobre todo a los transportistas del África occidental y ecuatorial francesa jugando las bazas de la economía de mantenimiento del motor diesel para camiones o grupos electrógenos. Siendo suministrador oficial de Berliet era lógico que los parisinos se fijasen en el GLC 6 (aparecido en 1951), un camión apto para circular por pistas selváticas o desérticas gracias a su robusto chasis de largueros reforzados e indeformables. Su rendimiento era también óptimo gracias a su motor MDX de cuatro cilindros con cubicaje de 6.3 litros y 95 CVs de potencia, complementado por la caja manual de cinco velocidades y el eje trasero con reducción.
Por petición de Lavalette, el carrocero Reufflet equipó tres camiones con aislamiento térmico a base de lana de vidrio con el fin de atemperar las altas temperaturas africanas; también se incluyó un revestimiento externo "Isorel" tratado contra las termitas. Los camiones tenían cada uno su nombre propio siendo el "Okapi" habilitado como vivienda y el "Oryx" como de servicio. Todos ellos contaban con doble techo con el objetivo de que circulase el aire entre ellos y lo fuese evacuando hacia atrás.
El Okapi comprendía tres espacios, uno era la cocina con lavadero y otro una sala de descanso con seis camas ligeras con posibilidad de instalar también hamacas y una mesa plegable, el tercer espacio era un habitáculo frío con refrigerador para los alimentos. También se contaba con la ayuda de un cabrestante delantero Sinpar, un filtro externo Supertubix especial para ambientes polvorientos y un proyector lumínico situado en la parte superior de la cabina.
Tras añadir a última hora un cuarto camión (el "Lion") para repartir mejor la carga necesaria, la caravana se embarcó en Marsella con el fin de recorrer treinta mil kilómetros hasta Túnez después de visitar los territorios franceses del Sahara y África Occidental. Conducidos por técnicos de Lavalette sin experiencia ninguna en África, el periplo de esta expedición de seis meses quedó registrado en un cortometraje de 23 minutos llamado "Opération Gas-Oil". Tan solo hubo que lamentar el vuelco del Oryx debido al hundimiento de un puente, saldado únicamente con una deformación en el techo.
Nos ha quedado bien claro en múltiples ocasiones el amor de los franceses por la aventura y la expedición, acompañado a menudo por los camiones Berliet. Ya iba siendo hora de que fuese apareciendo otro modelo protagonista de alguna gesta por tierras exóticas, por lo que ahora presento este Berliet GLC reencarnado en una preciosa miniatura pintada en su habitual "beige" sahariano. Complementan este modelo una notable serie de tampografías, un trabajo de pintura excelente y buenos detalles externos. Solamente parece que bajaron el nivel en la realización del interior de la cabina, algo pobre. No obstante es un modelo bastante cautivador y atrayente que merece su puesto en la vitrina junto con los demás compañeros de las expediciones francesas.



