El Garaje Algabeño

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NSU Ro 80 de Minichamps (c) 2022 Antonio Sivianes Gaviño

jueves, 24 de noviembre de 2022

ACMA Vespa 400 de IXO/Altaya

 

Pertenece a la colección de kiosko "Microcoches de Antaño" de la editorial Altaya España.

Producido en Francia por la firma ACMA (siglas en francés para "Talleres de construcción de motocicletas y automóviles"), el Vespa 400 fue producido en un número aproximado de 30.000 ejemplares entre los años 1957 y 1961. Este microcoche se caracterizó por su diseño, más aproximado a lo que se entendía por un "coche de verdad", pero su alto consumo de combustible y la falta inicial del mezclador automático de aceite lastraron mucho su carrera comercial.

A mediados de la década de los 50 Piaggio (la empresa italiana constructora de los famosos "scooters" Vespa) pensó que había llegado la hora de desarrollar su primer vehículo de cuatro ruedas, urbano, práctico y destinado a la juventud. No obstante, la todopoderosa FIAT  no quería más rivales y presionó para que el proyecto fuese desarrollado en otro país, por lo que Piaggio se puso en contacto con la empresa ACMA, entonces uno de los mayores fabricantes de motos en Francia.

Así, a finales de 1956 ya estaban listos los prototipos y un año después se hizo la presentación en Mónaco del modelo definitivo, con el apadrinamiento de algunos pilotos de la F1 como J.M. Fangio, Chiron y Behra. El vehículo no era muy sofisticado pero contaba con la colaboración de algunas firmas de renombre como Facel-Métallon (el fabricante del exclusivo Facel Vega), encargado de la construcción del chasis autoportante. Sin embargo, existía la variante Luxe con algunos refinamientos tales como su cuadro de mandos específico con nivel de combustible, una columna de dirección más sofisticada y hasta la presencia de un cenicero.

El Vespa 400 contaba también con algunos refinamientos como una capota de lona y un espacioso habitáculo para dos adultos y un par de niños, gracias a la colocación del motor en la parte trasera y el uso de una dirección de elementos suspendidos. También incluía el asiento derecho reclinable para aumentar el espacio de carga, un compartimento especial en el suelo para la rueda de repuesto y hasta la batería tenía su propio lugar en un cajón extraíble al cual se accedía por la calandra.

En cuanto a su motor se escogió el habitual bicilíndrico en línea de dos tiempos, en esta ocasión con culatas separables refrigeradas mediante aire forzado. Este propulsor, de 393 cm3 y unos 14 CVs, transmitía la potencia a las ruedas traseras por medio de una caja de cambios manual de tres velocidades siendo la primera no sincronizada; teóricamente podía alcanzar los 90 Km/h. Las suspensiones eran independientes y los frenos eran mediante tambor en todas las ruedas; por lo visto el comportamiento del coche era tan bueno gracias a sus muelles y amortiguadores hidráulicos que fue destacado por Fangio.

No obstante, y al igual que le pasó al Isetta de Velam, la carencia inicial del mezclador fue causa de la falta de interés por parte de su público objetivo, que era femenino en parte. ACMA trató de reaccionar y en 1958 anunció que estaría disponible un mezclador semiautomático pero solo en la versión Luxe, por lo que se cometió otro error de estrategia. Sin este elemento el usuario debía llenar un depósito específico para el aceite y luego bombear mediante una manivela adosada a la que había que dar cierto número de vueltas, haciendo que fuese un procedimiento engorroso y molesto.

Finalmente, y tras haber llegado a exportar 1.500 unidades a EE.UU, ACMA decidió poner fin a la producción en 1961 por falta suficiente de pedidos, a pesar de haber renovado su producto con algunos elementos que los clientes demandaban (el mezclador automático o las ventanillas deslizantes) u otros de más categoría, como la tapicería bicolor, la caja de cambios de cuatro velocidades o el encendido automático de la versión Grand Touring. La misma empresa acabó acusando el golpe y en 1962 desapareció, dejando sus activos al fabricante SIMCA.
















Vamos con el segundo modelito de microcoche de la colección de Altaya, un curioso Vespa 400 con su portamaletas opcional. Este modelo en general me gustó más que el Velam Isetta sobre todo por el detallado y su estética, pero me parece que les salió un poco basta la aplicación de la pintura ya que difumina un poco lo bueno que ofrece el molde. De todas formas no es algo tan negativo ya que en mano no se aprecia apenas debido al diminuto tamaño de la réplica, esto creo que puede ser una constante en toda la presentación de la colección pero mucha culpa de ello la tiene el macro de la cámara. Por lo demás, muy pasable el interior y las ruedas, mal los faros (por qué tan hundidos?) y discretas esas luces pintadas. Pero lo más genial, sin duda, el detalle de la maletita...














10 comentarios:

  1. Es que estos micromodelos, créase o no, tenían fecha de vencimiento.
    Quiero decir que de un microcoche a un auto pequeño, casi no había diferencia de precio, y cuando hubo autos pequeños (Renault 4/4, Fiat 600, 2CV), los microcoches quedaron en evidencia como caros y demasiado pequeños. Hoy en día pasa igual (al menos en estos años previos a la electrificación) y los autos del segmento inferior son cada vez más grandes.
    Mi moto tenía motor de dos tiempos y la mezcla se hacía manualmente. Coincido que era una porquería, hedionda y pegajosa.
    El modelito es una belleza. Los faros no están hundidos (verifiqué con foto del auto real), sino invisiblizados, transparentizados. Una pincelada de cromado en el agujero de la luz, o en la trasera del plástico cambiaría toda la percepción.
    Y por supuesto, el detalle de la maletita...

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    1. No des por muertos a los microcoches. No sé en Sudamérica, pero en Europa siguen viéndose mucho, aunque están a años luz de estos modelitos de posguerra. Ya sabes, seguridad a tope, eléctricos o diesel, aire acondicionado y muchos otros lujos.

      Son muy prácticos, pero nada baratos.
      Y si, bien la miniatura pero no es de lo mejor de la colección en mi opinión, según los modelos que ya he recibido.

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    2. Justamente en tu segundo párrafo está la explicación a mi teoría:
      El microcoche es una belleza en términos de consumo y practicidad, pero si cuestatanto como un auto de 4 plazas, la gente va a pedir más por su dinero y va a terminar comprando auto en vez de microcoche.
      Es lo que pasó en el pasado,
      y lo que va a pasar ahora.
      Este efecto quizás sea más notorio en países subdesarrollados como el mio, y menos notorio en Europa, pero es la tendencia: todo el mundo quiere más por su dinero!

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    3. No, hay necesidades que solamente pueden ser colmadas por coches pequeños. No es cuestión tanto de dinero como de practicidad. Aoarre ten en cuenta que estos coches no necesitan carnet en bastantes casos, pagan impurstos muy pequeños y solo ellos pueden entrar en determinados cascos urbanos, sin contar con el "car sharing" por ejemplo, que tanto está estimulando la producción de estos coches.

      Siempre te hablo de que son segundos coches, lo normal en Europa es tener dos coches por familia al menos. Por eso se venden bien, para mayor capacidad ya tenemos el coche principal.

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    4. Entiendo, así se maneja en mi familia, pero te aseguro que mi caso es un mínimo porcentaje de la población, al menos en estas latitudes.
      Fijate el caso del VW Up, era un modelo maravilloso, pero no se vendió por caro, había Fiat y Renault que eran más grandes pero también más baratos.
      El problema no es de los autos sino de los bolsillos!

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    5. El Up no era un microcoche ni mucho menos. Se pasa de grande...

      Yo hablo de Twizzy, Ligier, Aixam, nuevo Smart y alguno más. Googléalos si quieres.

      En el caso de ustedes, Tito y Sero, eléctricos, aunque ésos se pasan mucho con los precios.

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    6. P.d. Aquí en Europa se vendió bastante el Up! junto con sus hermanos el SEAT Mii y Skoda Citigo.

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    7. Es verdad que no es tan pequeño, pero es de lo más pequeño que hay en nuestro mercado,
      hay algunos Smart, pero creo que son viejos.
      Y asoman algunos eléctricos pero por el momento son apenas testimoniales.

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  2. Estos microcoches tienen un nosequé, que me encantan, será simpatía, gracia ? no se, pero, realmente, le dan un lindo toque a la vitrina. Decir lindos, no se si sería la mejor definición, mas si consideramos que, hoy x hoy, los vemos con ojos de coleccionistas, en su momento, post guerra mediante, era lo que había, básico, rústico, lo mas económicos posibles y a la calle. Por supuesto, esa simpatía pasa a las miniaturas.
    Me gusta el modelito, y coincido con las opiniones, también noté lo que mencionó el Gaucho, no se trata de cuan profundas están las luces sino que no tiene cromado o plateado el fondo. Un detalle menor (por puro molesto) el marco de las ventanas laterales debería ser plateado, no negro, pero solo para molestar. Te mando un gran abrazo, y veo que esta colección nos va a dar unos cuantos modelos de conversación
    Saludos

    Luis

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    1. Es como un ejército de enanos, de carrocerías extrañas casi todas, algunas hasta marcianas e irreales. Pero hubo otros muy bellos e irresistibles!

      El detalle negativo que mencionas creo que no lo es, me explico: no confíes en la foto del modelo real pues cada año cambiaban algunas cosas en él, si te fijas también le falta un intermitente (en el pilar B). A saber a qué año correspondía mi miniatura...

      Por lo demás, de acuerdísimo contigo, amigo.

      Saludos!

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