Pertenece a la colección de kiosko "Microcoches de Antaño" de la editorial Altaya España.
El Bug fue un pequeño triciclo biplaza fabricado por Bond Cars y Reliant entre 1970 y 1974. Este vehículo, con diseño en forma de cuña y cabina con portón para el acceso, tenía un motor de cuatro cilindros en línea y 700 cm3 inicialmente; de él se lograron vender unas 2.270 unidades la mayoría de ellas en color naranja, aunque hubo una corta tirada en color amarillo brillante y seis blancos.
Tras el lanzamiento del Reliant Regal 3/25 en 1962 la compañía pensó en crear un vehículo con aire más juvenil y deportivo. Se habían desarrollado bocetos en 1964 que anunciaban una forma acuñada con algunos bordes redondeados, pero el diseño era tan extraño que la firma inglesa no quiso producir de forma definitiva al Reliant Rogue, denominación con la que iba a ser lanzado.
Pero tras la compra de Bond Cars en 1969, Reliant designó a Tom Karen de Oglen Design para que trabajase en el diseño del Rogue con el fin de comercializar un nuevo coche con la marca Bond. El modelo definitivo contaría con un chasis de nuevo diseño y una combinación de elementos del Reliant Regal con el tren de rodaje del Robin 750, cuyo lanzamiento estaba previsto para 1974.
Su motor era un cuatro cilindros en línea con 700 cm3 construido en aleación ligera, situado en la parte delantera. Cuando se lanzó fue anunciado con una potencia de 29 CVs en los modelos más económicos 700 y 700 E, pero la variante 700 ES contaba con una culata rediseñada, neumáticos de perfil bajo y una compresión más alta, obteniéndose una potencia de 31 CVs con un mayor par motor.
Esta variante además ofrecía asientos más envolventes, un acolchado más espeso en el capó, dos guardabarros, un cenicero, parachoques delantero de goma y una rueda de repuesto. La caja de cambios era manual con cuatro relaciones siendo la segunda y tercera marchas sincronizadas, la carrocería estaba construida con plástico reforzado con fibra de vidrio y la velocidad máxima era de 120 Km/h.
En el momento de la salida a la venta del coche muchos juzgaron que se trataría de un nuevo medio de transporte que podría atraer a un determinado segmento de la población. También marcaba un gran contraste con los Reliant al ser un vehículo bastante rápido: la velocidad máxima era perfectamente comparable a la del Mini clásico o al Hillman Imp y además era muy divertido de conducir, ya que con el asiento situado en una posición tan baja daba sensaciones de manejo de un kart.
Sin embargo, el Bug no era un vehículo tan económico como otros coches, que eran además más prácticos: su precio era equivalente al de un Mini básico de 850 cm3, tenía cuatro plazas y era más rápido en curvas aunque en aceleración era inferior. Finalmente, y tras la salida de una variante eléctrica, el Bug dejó de fabricarse en 1974 por la necesidad de concentrar la producción en el nuevo Robin 750 para atender su demanda, mucho más elevada.
Siempre me pareció muy curioso este Bug de aspecto tan extravagante y llamativo, una especialidad inglesa que choca bastante con la personalidad de los isleños. Así que me alegré bastante cuando supe, hace ya tiempo, que el modelo engrosaría la lista de los ejemplares presentes en la colección de microcoches y le hice encantado su sitio en mis vitrinas: la miniatura lo merece por su buena manufactura en la que destaca un excelente interior, la pintura naranja, toda la trasera y las ruedas. También me gustó el detalle de la cantidad de elementos insertados que hay como las matrículas o las ópticas. La verdad es que me cuesta trabajo ver lo negativo en este simpático Bug, si acaso el precio tan elevado que están pidiendo por él los especuladores, aunque esto no es culpa del "bichito".

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