Pertenece a una colección de kiosko de la Ed. Del Prado.
Perteneciente e iniciadora de la Serie 8 de BMW, el 850i era un automóvil deportivo de alta gama presentado en el verano de 1989 en Frankfurt y vendido hasta el año 1999. Internamente designado como E31, el 850i era parte de la herencia de la Serie 6 de primera generación y no tuvo otra carrocería que no fuese de tipo coupé de cuatro plazas, aunque hubo varios prototipos de convertible.
La forma de la afilada carrocería de la primera Serie 8 fue obra del diseñador Klaus Kapitza, posteriormente convertido en jefe de diseño de BMW Technik. Claramente inspirado en el M1, el 850 y demás integrantes eran más grandes y caros que sus antecesores y fueron creados para ser competencia de los Mercedes Benz C 140 y el coupé C 126.
La tecnología y los motores provenían en parte de la Serie 7 (E32) aunque posteriormente se introdujeron componentes de la Serie 5 y E38, resultando en el modelo más caro de toda la gama BMW hasta su desaparición. Ello era debido en parte a los motores, inicialmente un doce cilindros en V con 300 CVs de potencia idéntico al que portaba el 750i; este motor y los posteriores debieron ser adecuados para funcionar con gasolina de amplio rango de octanaje pues desde el principio se crearon para poder funcionar en EE.UU. En 1992 apareció un bloque con 380 CVs (BMW 850 CSi) y 5.6 litros de cubicaje con velocidad limitada a 250 Km/h, pero también existieron motores más pequeños de 4.4, 4 y hasta un V8 de tres litros con 218 CVs de potencia; no obstante de esta última variante (830i) tan solo se construyeron 18 unidades invendibles ya que tenían propósitos de prueba y demostración.
Otros aspectos técnicos incluyen las cajas de cambio manuales de seis velocidades o la automática de cuatro relaciones, un eje trasero auto-direccional opcional para algunos modelos y la habitual interpretación de Alpina, en este caso construido con la base del 850i con su motor potenciado hasta los 350 CVs aumentando su compresión. Esta primera versión convivió hasta 1994 con el Alpina B12 5.7 de 416 CVs sin limitación de velocidad, alcanzando así los 300 Km/h.
Las ventas de toda la gama E31 no cumplió las previsiones a pesar de un buen inicio en las reservas, lográndose cinco mil antes de la entrega del primer vehículo (algo que no ocurrió hasta tres años después). En los diez años de vida comercial se entregaron 30.000 unidades, una escasa cifra sin duda debido a la recesión económica de los 90 y sus aumentos de precio de carburante. Especialmente fue llamativo el caso de los Estados Unidos, donde BMW esperaba buenas ventas, pero el cliente americano quedó defraudado por las "malas" prestaciones y tuvo que ser retirado del catálogo en 1997.
Aunque finalmente no hubo sucesor, el lugar de la Serie 8 fue colmado por el coupé Serie 6 (E63) basado en la Serie 5 y ofertado a un precio más económico que el de su rival el Mercedes CL Coupé. No obstante se recuerdan varios hitos sobre la primera Serie 8: BMW utilizó herramientas informáticas de tipo CAD en su diseño (entonces inhabitual) y ofreció por vez primera un cambio manual de seis velocidades acoplado a un motor V12 para un automóvil de serie. También fue de los primeros modelos en disponer de acelerador electrónico "by wire" sin unión mecánica entre pedal y motor y, junto con el BMW Z1, montó un eje trasero multibrazo.
Siempre interesante y atractivo el 850 con sus faros escamoteables y su imponente presencia, un modelo que cayó en desgracia y se vio muy devaluado en la primera década de nuestro siglo. Deseoso de tener un 850 entre mis filas tan solo pude acceder a una mediocre miniatura de clase baja distribuida por la editorial española Del Prado para alguna colección de kiosko seguramente denominada como "Super Cars" o algo por el estilo. No obstante, y después de estudiarlo, pasó el corte por su buen molde y tonalidad sumados a algún detallito que acompaña (como las ruedas o su aceptable interior). Sin embargo toda esa positividad acaba aquí y aparece la impresión real de miniatura básica por el grosor de los cristales, los limpiaparabrisas "tallados", el grosor de la pintura, la ridícula realización del frontal o los "pinchitos" de las luces traseras, una pena viendo el buen camino que llevaban. Ya vendrán tiempos mejores y con ellos la oportunidad de conseguir la magnífica versión de Minichamps.