Pertenece a la colección "Autos Inolvidables Argentinos" de la editorial Salvat Argentina.
El FIAT 147 fue la versión sudamericana del FIAT 127 italiano, siendo producido de 1976 a 1996 en plantas situadas en Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Uruguay y Venezuela. El modelo estuvo disponible en versiones hatchback, familiar (Panorama), pickup y sedán, así como un pequeño comercial llamado Fiorino. La producción del modelo fue de más de un millón de unidades contando solo las producidas entre Brasil y Argentina hasta la aparición de sus sustitutos Uno y Premio.
El coche fue comercializado en Argentina a partir de 1981 con el nombre de 147 CL, siendo importado desde Brasil. Un año después comenzó su producción nacional añadiendo la versión TR con motor de 1.3 litros, de la que IAVA logró producir una versión deportiva llamada Sorpasso. En 1983 se presentó el modelo con caja de cambios manual de cinco marchas, pasándose a añadir en estos modelos el número 5 para diferenciarlos del resto (147 CL5 y 147 TR5).
La versión básica CL5 equipaba un motor a gasolina de 1.1 litros con 53 CVs y según los años venía con un variado equipamiento de serie, entre los que se encontraban los cinturones de seguridad de tres puntos, frenos de disco delanteros, caja de cambios de cinco velocidades, un espejo retrovisor exterior, apoyacabezas delanteros, ventilador interior con dos marchas, elevalunas manuales, encendedor, parasoles, tapizado de pana y escay, asientos reclinables y llantas de chapa; opcionalmente se podía pedir el limpia-lava luneta trasero.
Posteriormente el 147 pasó a llamarse Spazio y aparecieron versiones económicas como la Brio y otras más equipadas como las T y TLR, llegando incluso a ser producida la Vivace que incluía la posibilidad de ser adquirida mediante un plan de ahorro. Ese modelo fue el último de la serie hasta la finalización de la producción argentina en 1997.
Aquí en España nos parece un poco extraño este modelo, siendo la versión presentada hoy aquí como una especie de 127 de primera serie con un frontal más moderno y favorecido que el que colocaron a nuestro 127 CLS II. Por lo que respecta a la miniatura puedo hablar bien de ella por ese magnífico molde, su buena aplicación de pintura y excelentes detalles en tampografía, marcos de las ventanas y la inclusión de unos faros magníficos sin rastro alguno de "pinchitos". Me parece un modelo impecable al que solo perjudica el interior (me fue imposible retratar por la mala calidad de los "cristales") o el diámetro de las ruedas, pero con un coste ridículo para todo lo que se nos ofrece. Absolutamente recomendable, al igual que todos sus hermanos de colección.


